• mayo 29, 2022 1:34 am

Delirium Nostri

Cultura con un toque muy personal

Crítica | ‘Belfast’, una película para amantes del buen cine

Kenneth Branagh nos tiene acostumbradas a una tremenda variedad de géneros cinematográficos que siempre contaban con una etiqueta entre ellos: la comedia. En ‘Belfast’ disfrutamos de comedia, sí, pero esta vez nos encontramos un humor más humano. El film, que nos lleva por las calles de la ciudad de Belfast en Irlanda del Norte, es resultado de la expresión de sentimientos más honesta de su creador, siendo así una película semi-biográfica que cuenta un drama vivido por muchos de los habitantes de la ciudad.

Y es que, en palabras de Branagh, ‘Belfast’ es «su película más personal» hasta la fecha (Variety) y eso es algo que el espectador puede notar. Acostumbrados a películas o series que tratan los conflictos humanos de forma banal y lejana, con exceso de drama gratuito y obligando al espectador a empatizar con personajes forzados, ‘Belfast’ se siente como una película repleta de cariño que pese a estar envuelta en conflicto, lo muestra desde su lado más inocente. La película se aleja de los campos de batalla o de las mesas de diálogo político y nos lleva de la mano por las calles de Belfast en compañía del joven protagonista y alter-ego del autor, Buddy (Judy Hill). Porque, aunque es común achacar la infancia al apego de sentimientos y la búsqueda de lágrima sencilla, junto con Buddy vivimos la historia de una manera más natural, con romance y sueños propios de la edad y alimentados por la esperanza.

Humildemente, debemos también destacar la labor de Caitriona Balfe, añadiendo la dosis de emoción, naturalidad y a su vez frialdad que se vive en una situación de estas características. Suponiendo que todo espectador es conocedor de los conflictos vividos en Irlanda del Norte en la década de los 60, creo que no me equivoco al decir que se agradece experimentar también sentimientos optimistas dentro del conflicto, pero a su vez realistas y bien representados como ha logrado el elenco de ‘Belfast’.

Con respecto a la dirección de imagen, poco hay que añadir que no sean piropos y sonrisas. Una forma especial de introducir al espectador más en escena y destacar todo aquello realmente relevante, o lo que se diría vulgarmente como ir al grano, pero en términos visuales.

La forma de llevar a cabo este breve coming-of-age culmina con un feliz mensaje: El mundo nos abraza, la vida sigue y el cine está ahí para recordarlo.

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