• octubre 20, 2020 5:00 pm

(Crítica) Salir del ropero: Una historia de liberación para la comunidad LGTBI.

De nuevo, os traemos al blog una película de estreno que nos ha hecho disfrutar como nadie en la pantalla grande. Hoy, hablaremos de “Salir del ropero”, dirigida por Ángeles Reiné, y protagonizada por Verónica Forqué y Rosa María Sardá, siendo tristemente su despedida del mundo terrenal.

La película es una lección de vida, donde las dos protagonistas deciden proclamar su amor a los cuatro vientos, dejando atrás los perjuicios creados por toda su familia y allegados. Además, considero que es un bonito homenaje a todas aquellas personas LGTBI de la misma generación que ellas, que tuvieron que sufrir y silenciar su amor por un pensamiento oxidado. La película transmite a la perfección esa idea de amor puro e inocente que perdura para siempre.

Por otro lado, y como los “malos” de la película, como ya hemos dicho anteriormente, se encuentra el ideal clasicista, sustentado en un egoísmo sin límites. Me gustó el paralelismo que se establece en la película con la forma de aparearse de los gorilas, creo que capta a la perfección la esencia de los opositores al amor de las ancianas. Merece un aplauso, la interpretación de Ingrid García-Jonsson en el papel de Eva, que consigue atraer el odio de los espectadores, no mirando más allá de sus propias narices. ¿El punto negativo? Quizá se centran demasiado en ellos y poco en la historia de las enamoradas. No hay un balance muy equitativo.

A pesar de ser un personaje muy secundario, Perla (Candela Peña), es un auténtico huracán de alegría y simpatía que seguro que se meterá en vuestros corazones de lleno.

Otro punto positivo es el vestuario en consonancia con el paisaje y el mensaje del film. Los colores vivos se entremezclan con los colores tierra, haciendo un espectáculo muy interesante.

Al comienzo de la película, considero que hay un exceso de diálogo en inglés, haciendo que partes de él se pierdan.

Desde el respeto absoluto, lanzan una crítica a la falta de empatía de la Iglesia Cristiana con los matrimonios homosexuales, que no logran aplicar la frase de todos somos iguales ante los ojos de Dios a ellos. Ya es hora que se quiten la venda.

La banda sonora, como no, es más que exquisita. Aunque ya hablamos del tema de Mónica Naranjo en su día, tengo que añadir una pequeña anécdota. Pues, consiguió que todos los espectadores que nos congregábamos en la sala de cine, nos quedásemos cómodamente sentados en sus butacas prestando atención a cada verso de tal bella canción de amor de principio a fin. ¡Brava Naranjo!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *