• septiembre 18, 2020 11:39 am

Crónica 8M: Madrid se tiñe de morado un año más.

PorLaura Salas

Mar 10, 2020 , ,

Tal vez entres aquí pensando que voy a meterte la chapa del siglo hablándote de números, que si el coronavirus ha afectado a la cantidad de asistentes, que si no se que que si no se cuántos. Pero fiel a mis principios, esto no es más que una mera reflexión del orgullo que se siente como mujer al estar entre la multitud de manifestantes. Lo que vieron mis ojos, y lo que considero la realidad completa del 8M de este año.

Madrid se tiñió de morado, pero no solo en la manifestación, desde muchas horas antes, los grupos de mujeres quedaban o simplemente se dirigían en vehículo hacia el corazón de Madrid, mezclas de culturas, de formas de vestir pero una misma forma de ver la vida. Lo mejor es que ya se está convirtiendo en fecha señalada para los ciudadanos, el momento de las mujeres, de que los que están en el poder no se olviden que no vamos a dejar de pedir nuestros derechos.

Me acerqué hacia el inicio de la manifestación, y sorpresa, (solo para los políticos y personas con venda en los ojos) aunque esperada para el resto, un año más ya lo habíamos conseguido, los gritos ensordecían, si, pero también ponían los pelos de punta. La Cibeles, testigo eterna, pudo visualizar una magnitud de pancartas de todos los tipos, pequeñas obras de arte del ingenio de las portadoras.

Muchas veces, en cuanto a música, he hablado de esa sensación de que aunque estés rodeada de miles de cientos de personas, todo el mundo rema en una misma dirección. Tanto en la práctica, rumbo a Plaza de España, como en la práctica, así lo hicimos. Muchas veces, las personas con ganas de protagonismo (ejem, ejem, si eres votante de derechas me estoy refiriendo a ti, felicidades) acaparan los micrófonos, y se ensombrece la batalla diaria.

Muchos se pueden preguntar, ¿para qué vas a la manifestación? Pues para ver la lucha con mis propios ojos, miles de historias que se reflejan en las miradas, y la fuerza para seguir el resto del año tirando del carro. En definitiva, para sentir lo que los medios de comunicación no te van a contar.

Especialmente emocionante la mezcla de edades, por las que hasta el último momento de su vida tienen la consciencia impecable de ayudar a las nuevas generaciones, hasta las niñas pequeñas que desde la inocencia miran a las que ya llevan años en pie. Aplaudo a  esos padres que educan en las calles con ejemplos como en el del pasado sábado. Así si se cambia el mundo, y no quejándote, mirando la televisión.

No puedo terminar este breve artículo sin darle las gracias a esos hombres presentes, utilizo una frase de una de las pancartas para ello, “ser feminista no sólo es cosa de mujeres”.

Gracias chicas, gracias Madrid.

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