• octubre 31, 2020 5:58 am

Delirium Nostri

Cultura con un toque muy personal

Crónica de una firma fugaz.

Si a día de hoy tengo que decir un momento de los tres meses de concurso de Operación Triunfo en el que me fijé en Ana Guerra sería imposible, quizá fue en “Sax” o quizá fue un camino desde la primera nota entonada de “La Bikina”.

El caso es que lo que empezó en fijarme en una concursante terminó siendo en cogerla cariño hasta tal punto de que las semanas en las que estaba nominada eran un sin vivir, casi un miembro más de la familia, una prolongación de mi casa.

Hoy me levanté nostálgica de los tiempos en los que ver el 24 horas del programa era mi día a día a pesar que selectividad estaba esperándome a la vuelta de la esquina, siempre había excusa para “hacer una visitita a mis niños” a través del canal de YouTube . Creo que no fui consciente del cariño que les estaba cogiendo , y ellos ¿son conscientes del cariño que les tenemos?.

Madre mía lo que me da para pensar el haber tenido todo el repertorio de nuestra tinerfeña favorita de camino a la firma de discos.

Total que he llegado a la firma con unos nervios que para que contarte, que cuando el guardia de seguridad me ha pedido el ticket del disco no podía ni sacarlo del monedero.

A mi llegada a la Plaza de Callao una fila interminable de más de 1500 personas me daba la bienvenida. Madre mía de aquí no termino hasta mañana he pensado, pero a la vez que orgullo. Yo creo que esta es una de las frases que más repito a lo largo de las semanas, pero por si acaso no os lo he dicho por aquí: “hay que ver lo rápido que me han crecido los niños”.

La firma avanzaba rápido, demasiado para una persona como yo que le gusta retener momentos así, segundo a segundo. Una rapidez que no me ha permitido finalmente disfrutar como hubiera querido, ni abrazar a Ana, ganas que llevaba acumulando en mi desde hace muchos meses y por supuesto tampoco poder mirarla a los ojos para decirla lo mucho que la admiro.

Supongo que las cosas no siempre le salen a uno como desea. El caso es que Reflexión ya es una realidad y que Ana está arrasando allá por donde va.

¡Todos a comprar Reflexión!

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