• abril 23, 2024 11:10 am

Melendi abraza la epicidad en el regreso de Holanda al Wizink Center

En la catedral de la música, los cimientos están hechos de himnos atemporales y los fieles se resguardan bajo su techo lleno de estrellas nostálgicas, para reencontrarse con su pasado y afrontar con energía el futuro. Así fue el regreso de Holanda, narrada por la voz de Melendi, al Wizink Center: un auténtico tornado de presente, pasado y futuro.

«El parto» de forma conjunta con «Piratas del Bar Caribe» fueron las canciones encargadas de dar el pistoletazo de salida al concierto. Sin duda, marcaron unas ambiciosas constantes vitales que no decayeron en ningún momento. Melendi fue un auténtico cohete espacial que nos hizo disfrutar de la belleza de vivir en el espacio durante todo el concierto.

Las sorpresas no tardaron en aparecer sobre las tablas. Manuel Carrasco fue el primer invitado de la noche para interpretar «Con la luna llena». Sin duda, el artista andaluz recibió el cariño del público, el cual se convirtió en su mejor corista.

@dnostri

Melendi y Manuel Carrasco han compartido escenario hoy en el #wizinkcenter @Melendi @Manuel Carrasco #VuelveHolanda #sinnoticiasdeholanda #Melendi #ManuelCarrasco

♬ sonido original – Delirium Nostri

Tras «tocar y hundir» nuestro corazón en la inmensidad del Wizink y desempolvar «Sin noticias de Holanda», La Cebolla aterrizó, con su mirada transparente, sobre las tablas para interpretar «El informe del forense».

Por otro lado, hay que aplaudir el constante mimo del cantautor asturiano hacia su público. Constantemente sus ojos estuvieron puestos sobre los 15 mil asistentes, aunque este no fue su único órgano en acción. Su corazón tejió lazos infinitos y aunque invisibles, inquebrantables con los fans. Muestra de ello fue su acompañante a la guitarra en «Mesías de Vallecas» o la constante lluvia de lágrimas en «Cenizas en la eternidad». Y es que muchos ya estamos cumpliendo «la promesa» de envejecer junto a él.

Tema tras tema, la feliz locura se pudo palpar e incluso abrazar, hasta que llegamos a la cima y tradicional cierre de fiesta: «Lágrimas desordenadas».

Las luces se encendieron, pero la sonrisa continúa perenne en nuestros labios al recordar la noche tan épica que vivimos junto a Melendi.

Laura Salas

Soy fan, luego existo

Por Laura Salas

Soy fan, luego existo

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