• septiembre 25, 2021 5:40 am

Delirium Nostri

Cultura con un toque muy personal

Dvicio conquista al Teatro Alcalá con un concierto lleno de vida

¿Qué es el buen rollo en un concierto? Es ese viento suave que juega y te revuelve el cabello. Pero también esa canción que te sabes desde el primer acorde hasta el punto y final que te deja sin voz. Algunas llegan al alma y exprimen lo más profundo de ti, otras te hacen saltar en tu asiento como si de un huracán se tratase.

Dvicio lleva todos estos requisitos tatuados en su ADN. Los años han acentuado en sus directos el color que arrastra a cientos de personas de todas las edades.
Luces apagadas, gritos ilusionados al aire y “Epiphany” saltó al escenario. Un as de corazones cubierto por un ritmo endiablado. Sin duda, una gran baza para abrir la noche.

El grupo lleva años en el mundo de la música creando magia con sus instrumentos y gargantas. “Enamórate” y “Justo ahora” hablan de sus inicios, pero también de las vidas de los que crecieron junto a ellos.
La locura tan bonita que desprenden moviéndose por el escenario es única. Esto provoca que el espectador nunca sepa que sorpresas le esperan en la siguiente canción. Ejemplo de ello fue “No me basta” compartida telefónicamente con India Martínez. Un regalo único.

Andrés (el vocalista) miró hacia el publico para reiterar su más sincero agradecimiento por su cariño en plena pandemia. Entre los espectadores encontró un fan jovencito el cual le ayudaría para animar al patio de butacas con “Paraíso”.

Entre tanta adrenalina hubo un pequeño paréntesis a modo de oasis lleno de paz. Sentados, dejaron volar su dulzura y con ella las almas de todos los asistentes. “Soy de volar” y con Andrés Ceballos a piano en “Te debo” y “Castillo de cera” cautivaron.

La samba llenó el escenario gracias a “Brasilera”. Pero sin duda uno de los momentos más emocionantes fue con la canción “Nada”. Un mar de estrellas provocado por las linternas de los móviles se encendió para bailar al son del grupo.

El público no estaba dispuesto a dejarlos marchar tan rápido. Por ello hizo que el suelo temblase bajo el grito de “otra, otra”. A lo que los cinco componentes del grupo respondieron con “Capítulos” donde contaron con una guitarra más, dirigida por Pablo Cebrian.

“Valeria” puso el broche final al lado sentimental del concierto evocando a esos amores sentidos de corazón desbocado.
Tras un derroche de maestría con el cajón, la energía trepó hasta el techo del Teatro Alcalá gracias a “5 Sentidos”. Y creo que allí se quedó allí junto a un cachito de nuestro ser.

Dvicio es vida.

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