El mar de estilos de Álvaro Soler.

De pronto, tu cabeza hace un click y ese artista que llevabas tanto tiempo sin escuchar vuelve con fuerza a tu vida. Él es Álvaro Soler.

La publicación de la versión extendida de su álbum “Mar de colores” hace varias semanas me ha servido para reencontrarme con el artista. Gran culpa de ello es su reciente single “La libertad”. Canto al inconformismo, que anima a buscar “un mundo más allá”.

Un disco extenso, de los que tanta falta hacen en este mercado marcado por la inmediatez además de estar caracterizado una gran variedad de estilos. Difícil el ejercicio de escoger y destacar solo unas pocas canciones.

Por un lado tenemos los singles, esas canciones que han entrado de lleno en nuestras vidas y ya muchos las hemos asimilado como propias. Creo que está a la altura de muy pocos artistas condensar tal cantidad de éxitos en un solo disco, y aún así poder mantener el nivel en las que no son singles. No hay canción mala, todas brillan por igual.

Ha llegado el momento de contaros esas canciones escondidas en el disco que me han conquistado por completo.

En primer lugar me gustaría destacar “Niño perdido” . Ese punto de contraste en el mar de alegría. Una canción con mucho sentimiento y rabia contenida. No se parece a las demás y eso la hace grande.

Otra de las canciones que más me ha conquistado es “Puebla”. Te traslada a un lugar lejano, es viajar sin moverte del asiento. Fresca, e irresistible para echarse a bailar.

Y por último destacar “Te quiero lento”, un medio tiempo que llega tanto por su mensaje como por su ritmo. Una declaración de amor que no deja indiferente a nadie, a pesar del mal humor mañanero.

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