Élite (Temporada III): Muy esperada pero muy fría.

Lo primero de todo, avisaros a todos los que habéis llegado hasta aquí, que muy probablemente haya colado más de un spoiler en este artículo. Por lo tanto, antes de leerlo, os recomiendo ir a ver la serie.

Seguramente, conocéis esa sensación de esperar con todas tus ganas el lanzamiento de una serie, hacer la cuenta atrás, sentarte en el sofá con ganas de devorarla, hacerlo en menos que canta un gallo y quedarte con cara de pan tras un final no muy acorde a lo que tenías pensado. Pues bien, creo que este es el resumen perfecto para la tercera temporada de Élite, lanzada el pasado 13 de marzo.

El tráiler, vino movidito, con una chispa de epicidad, que a todos nos hizo creer que el ritmo global de la serie iba a ser frenético. Pero, todo lo emocionante, se concentra en el capítulo final, lo demás, puro relleno.

Si como a mí, lo que os gusta es un verdadero salseo, vamos a hablar en primer lugar de los shippeos. Realmente, el público estaba ansioso de ver a sus parejas favoritas en acción, pero, sorpresa, los guionistas han hecho oídos sordos, siendo para mi un elemento que le resta emoción y enganche a la serie.

Omander, lleva el peso de la trama, siendo los dos únicos (creo) que evolucionan y se desarrollan como personajes. Una relación realmente emocionante, que se tambalea (o no) ante una enfermedad de tal gravedad como el cáncer, que provoca que el espectador empatice aún más.

A Nadia y Guzmán, los salvan en el último momento. Pero con Carla y Samu, nos hemos tenido que conformar con una serie de miradas y roces. Creo que ya lo he dicho en anteriores ocasiones, pero los actores que los interpretan, Esther Expósito e Izan Escamilla tienen poco o nada de química.

Los que parecían que iban a ser las estrellas del show eran Samu y Rebeca, pero creo que esto solo ha servido para cortar las alas a la segunda más que para otra cosa.

No se si solo es cosa mía, pero estoy segura que a muchos de vosotros también os flipa jugar a descubrir quien es el asesino. Élite, como en temporadas anteriores, te lo permite planteándote desde un principio el asesinato con su víctima, e intercalándolo con los respectivos interrogatorios.

No hubiese llegado a imaginar que la asesina era Lu, algo para aplaudir a los guionistas que juegan con nuestra perspectiva del hecho. Pero he de decir que otorgarle este rol a ella me parece bastante pobre. Sí, ya se que es una beca importante denegada en el último momento, y que Lu es Lu y ya sabemos como es ella en el ámbito de los estudios, pero creo que no tenía un motivo suficiente para matar a Polo.

El final, te hace reflexionar, pues al final las clases altas siempre se van a cubrir entre ellas.

En definitiva, nos ha alegrado una tarde de cuarentena y desconexión del coronavirus, pero poco más, los personajes demasiado estancados que se pasean por la pantalla sin un rumbo fijo.

Ya está confirmada la cuarta y la quinta temporada de la serie, en la que ya parece que la extensa (y demasiada) sombra de Marina y Polo será agua pasada. No parece que el cambio de personajes vaya a ser muy radical, pues recordemos que varios de los personajes principales como Guzmán, Rebeca o Samu repetirán curso.

Y a ti, ¿Qué te ha parecido la serie?

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