• julio 4, 2022 3:04 pm

Delirium Nostri

Cultura con un toque muy personal

“Eva contra Eva”: Una obra de teatro con un importante mensaje

La nueva temporada teatral llega pisando fuerte a Madrid. En el corazón de la capital se encuentra “Eva contra Eva” a pocos kilómetros del Kilómetro Cero, más concretamente en el Teatro Reina Victoria. Esta obra está presidida por un rostro que es historia del mundo de las artes escénicas como es el de Ana Belén. Su magnífico personaje, así como el resto de la obra está escrita por Pau Miró y cuenta con Sara Munt en la dirección.

La obra plasma la historia de una brillante pero veterana actriz que se encuentra en pleno proceso de decadencia. Este estado está provocado por los constantes clichés sociales que la sumergen en un profundo estado de crisis interior. El relevo generacional se encuentra a la vuelta de la esquina, pero su maravillosa capacidad para vivir encima de las tablas da una clase de maestría y sabiduría.

Precisamente, Ana Belén es la actriz ideal para asumir este personaje. Comienza siendo una auténtica diva del espectáculo, pero gracias a su profunda expresividad, muestra la cara más oculta del mundo de la actuación, mostrándose frágil, insegura y vulnerable. Transmite hasta en los profundos silencios.

En cuestiones estéticas es francamente brillante, pues el espectador tiene la sensación de estar viendo una película en vez de una actuación en directo. Juega con las luces y las sombras, así como con la electricidad de la música de Led Zeppelin para viajar al pasado y recrear diferentes espacios sin cambiar de atrezzo. A pesar de haber tantos estímulos, el espectador no pierde el hilo de la trama y la tensión de los acontecimientos le hace vibrar con fuerza.

Un juego de espejos se sitúa en una esquina del escenario, en un primer lugar parece un mero elemento decorativo, pero son algo mucho más grande, pues son el espejo de la sociedad actual.

Como un juego de cajas, la obra utiliza la antiquísima técnica del metateatro para hilar y resaltar el importante mensaje que esconde la obra. Denuncia con claridad y firmeza a la industria que rechazan a las mujeres maduras por el insignificante dato de su edad. ¿Por qué no se habla también del sexo opuesto? El arte no entiende de edades, solo de calidad. Ojalá que este mensaje cale hondo no solo en las nuevas generaciones de dramaturgos, sino también en las actuales.

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