En la primera gran noche tras la bienvenida del Cooltural Fest, Franz Ferdinand desató su locura escocesa sobre el escenario de Music For All. Liderados por la energía de Alex Kapranos, la banda no dio ni un segundo de tregua al público almeriense.
Un fondo sencillo pero vanguardista, al igual que lo es su estilo. Un simple ¿marco? torcido, que parece que caerá en cualquier momento pero a la vez da la sensación de solidez y una luz roja casi constante, a juego con la camisa de Alex, eran suficientes para mostrar la potencia de lo que se venía. Y, arrancando con The Dark of the Matinée, se demostró. El ambiente de festival no podía ser más perfecto para esta banda que lleva más de veinte años dando uno de los mejores indie rock de Europa.
Si bien el público estaba entregadísimo desde el minuto uno (parecía mentira que llevasen ya más de cuatro horas de conciertos sin parar), la energía que transmitía Alex como director de coreo fue fascinante. Todo el público seguía los movimientos del cantante el cual no parecía cansarse en ningún momento. Do You Want To, uno de sus temas más reconocidos, fue uno de esos temas que lo sacaba todo de todos junto con Take Me Out, tocados con versiones extendidas. Especialmente Take Me Out fue un momento mágico. Nunca había visto tantas personas saltar a la vez, alguno en la distancia seguro se confundía con un conejo. Pero es que este es el efecto Franz Ferdinand. No solo tocan música, sino que hacen que todo el público la viva. Entregados con la ciudad, cada par de canciones Kapranos gritaba un ‘¡Almería!’ que era respondido con vítores semejantes a los que podemos escuchar en el Mediterráneo.
Obviamente el último álbum del grupo, The Human Fear (2025), también tuvo su protagonismo, destacando la actuación que nos dejó más enganchados, Hooked, con una versión diferente a la de estudio que marcó unos ritmos más punk en los que cerca nos quedamos de partirnos el cuello. Pero no importaba, la música se había apoderado del público. Y la clausura del concierto con This Fire, por todo lo alto, dejó la ciudad temblando esperando más aún. El evento se vivió como haber asistido a un concierto completo de los escoceses en el que no faltó absolutamente nada.

