• diciembre 7, 2021 1:02 am

Delirium Nostri

Cultura con un toque muy personal

Julia Medina regresa más cañera que nunca con su segundo disco: “Epicentro”

Julia Medina aterrizó en nuestras vidas con una música empoderada y muy personal, pero con el paso del tiempo, todos estos factores se han ido acrecentando y mejorando aún más si cabe. En su segundo disco, titulado “Epicentro” podemos ser partícipes de su gran evolución, donde las guitarras eléctricas abren paso a una nueva etapa en la que reina la sinceridad y una potente garra. La artista ha sido muy inteligente, pues ha sabido resaltar los factores que conquistaron en su primer disco “No dejo de bailar” y plasmarlos en su segundo trabajo. Y bailando con calma y pisando con fuerza en cada canción, ha llegado a nuestras manos “Epicentro”.

El primer tema es el que da título al disco y mi canción favorita. “Epicentro” enseña todas las cartas de su mazo sin miedo de que se descubran aquellas que son más frágiles y remendadas a base de la lucha personal. El progreso musical de este tema establece un cierto paralelismo con la progresión personal, primero la inseguridad baila en una base sutil y con el tiempo, explota en un cañero estribillo, en el que muestra la estabilidad de su corazón.

A continuación “Idas y venidas” es tan real como la vida misma. De la simbología de los pequeños momentos del camino que supone vivir moldea una bonita relación sentimental que atrapa una multitud de mariposas coloridas. Aunque, el punto más positivo es la no idealización, la artista apuesta por un pintoresco cuadro de paisaje realista.

Pero a pesar de los enamoradizos sentimientos, a veces hay que esperar bajo una “Luz de gas” a que las dudas se desenreden. Esta canción refleja una moneda tirada al aire, en la que se tiene esperanzas de que caiga mostrando la cara que anima a continuar adelante con una relación sentimental. Está bañada en la calidad y la esencia vocal made in Medina.

El resultado de este juego de azar es reflejado un emocionante tema llamado “A mordiscos”. Merece dejar que el mundo siga girando cuando suena y centrarse únicamente en la letra que Julia expone.

La artista ha encontrado un bonito punto de conexión con el aflamencado cantante Miguel Poveda en su tema “La cuarta parte”. Cada uno saca brillo de su singularidad con mucho arte. Recalcan un punto y lo señalan como el final de una historia llena de nudos.

“Qué será de mi” la analizamos con anterioridad en el artículo que os dejamos a continuación.

Un cabalgar firme es presentado en “Mesa para dos”. Una base un tanto country desata un flechazo al centro del corazón. Está llena de energías positivas desde el primer acorde. Con valentía invita a vivir la vida por lo que pueda deparar el futuro. En esta misma dirección continua “A contracorriente” con una interpretación muy sensual.

“Errores Buenos” considero que es la canción que mejor refleja la progresión de Julia Medina con una garra que araña. Desmonta el amor tradicional separándolo con una muralla. El pop rock le queda como anillo al dedo.

Y por último “La veo en ti” es la mejor traca final para este disco. Recordamos a esta vieja amiga con este artículo.

Este disco es una mirada profunda y de frente, en donde no hace falta poner palabras para saber lo que nos quiere decir. ¡Chapó Julia!

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