• septiembre 29, 2022 2:54 am

Delirium Nostri

Cultura con un toque muy personal

‘La Casa del Dragón’ 1×02: cosas de machos

Crítica del segundo capítulo de 'La Casa del Dragón' de HBO Max (con spoilers). Llegan las cosas de machos a la serie... ¿Cómo se lo tomará Rhaenyra?

Es difícil abordar una serie como ‘La Casa del Dragón’ sin tocar los spoilers, pero en estas breves críticas prometemos no ir más allá de lo mostrado en el capítulo. Sentémonos, pues, a analizar cómo está avanzando todo en el Trono de Hierro y cuál es el camino que está tomando. Avanzamos en el título que son «cosas de machos», pero, ¿por qué? Ya desde el inicio no solo de esta serie, sino de ‘Juego de Tronos’ observábamos que todo giraba en torno a unos cuantos tíos y Daenerys, la cual al comienzo tampoco es que pudiera decir mucho. Las últimas temporadas llevaron a las mujeres al poder y, ahora, con ‘La Casa del Dragón’, volvemos atrás. Y, ojo, es normal si hablamos de una precuela. Sin embargo, hay algo que cambia, y es el cómo es más evidente entre los personajes observar quién se mueve por motivos de machos y quién lo hace por razón. Ya avanzamos también que, en esta obra, el feminismo cae con cuentagotas (al menos, de momento), pues no esperamos que tuerzan la obra de George R.R. Martin tanto como para poder ponerle esa etiqueta en la descripción. Lo que si aplaudimos es que estos dos capítulos parecen apostar más por la igualdad, es decir, por la normalidad.

Viserys es un rey algo torpe; parece dirigir con timidez, incluso miedo. Sus consejeros se aprovechan de él y su Mano, Otto, más allá de evitarlo, participa en ello. Con la poca personalidad y teniendo los días contados (o eso da a entender su enfermedad), la sombra de una disputa por la sucesión es cada vez más alta. Rhaenyra, para disgusto de muchos, es oficialmente la heredera al trono y apunta ser la primera mujer en serlo a no ser que lo impidan dichos consejeros. Si el rey no se casa y vuelve a nacer un barón Targaryen, Daemon volverá a reclamar lo que cree como suyo. Machos que conspiran contra machos porque tiene que ser un macho el que reine a los machos.

HBO Max

Daemon, el canallita, pone sus machos sobre la mesa. Después del espectáculo lamentable del primer episodio, ahora ha cogido toda su hombría y la ha llevado a Rocadragón junto con el robo de un huevo de Dragón, cosa que enfada a todos, pero especialmente a Rhaenyra, la jinete de dragones. Daemon reclama lo que dice ser suyo, además de anunciar que se va a casar con su «ramera» y se encara a Otto, quien parece un perro agotado más que un hombre dispuesto a luchar. Si no es porque llega Rhaenyra, el diablillo de Daemon ya se habría hecho un huevo revuelto con el pobre huevo de dragón. Aquí es cuando Rhaenyra corta el freno a esa disputa por ver quién es más macho y llega, desobedeciendo a su padre, a lomos de Syrax y después de decirle «sit» tanto a Otto como a Daemon, se lleva de vuelta al huevo a Desembarco. Bueno, además de «sit» le dijo también a Daemon que la matase si lo que quería era el trono, pero por lo que sea a su tío le dio la risa y le devolvió el huevo. Sería una escena muy heroica de no ser por su obviedad, pero sin duda si viajamos a ese contexto medieval fantástico de machitos pues si, tiene mérito que la princesa le eche huevos al asunto.

Rhaenyra parece que poco a poco va madurando y haciéndose a la idea de que ella puede gobernar, pese a seguir siendo quien le llena la copa a su padre y al resto de machos. Su personalidad se va volviendo fuerte, pero parece ser que hay alguien que aún puede llegar a su lado blando: Alicent Hightower. La hija de la Mano del Rey es su mejor amiga, o quizá algo más por como se miran…El caso es que, Alicent hasta hace poco era uña y carne con ella, aquella con la que deseaba volar a lomos de un dragón y con quién olvidar todo el barullo de la corte. Sin embargo, ambas se han distanciado desde el fallecimiento de la reina y el heredero, y aunque no lo sabían, era por el mismo motivo.

Aquí llega el momento más incómodo del capítulo. Bueno, el segundo. Comencemos por el asunto que toca tratar, volviendo a los machos. Quieren un rey macho, un macho Targaryen, y hay poquitos. La reina y su pequeño machito murieron en el mismo nacimiento, así que la solución fue Rhaenyra, pero como ya hemos visto no termina de convencer. Pese a que Viserys parece estar aún superando el trauma y dispuesto a dejar que su hija reine, todos se empeñan en que debe volver a casarse, y el más listo de la casa es Lord Corlys Velaryon, de la casa más influyente del reino, con los mejores barcos y sangre Valyria. Lord Corlys le ofrece la mano de su dulce hija de doce años para que las familias se unen y oye, mira que Viserys intenta que le guste la criatura, pero por lo que sea no se ve con una chiquilla. Y menos mal. Así que, dejando ese momento incómodo toca ir a uno que va a ser, sin duda, motivo de mayores disputas:

HBO Max

Viserys decide tomar como esposa a Alicent, quien como ya hemos dicho es hija de Otto y la mejor amiga de su hija, Rhaenyra. Esto no sienta nada bien a Rhaenyra, como es de esperar (aunque ahora podría decirle «mommy»), pero mucho menos a Lord Corlys. Así que, como buen macho con su orgullo herido, Corlys se reune en secreto con Daemon esperando unir su trono de Marcaderiva con el hermanito Targaryen, esperando crear una alianza de machos que haga temblar a la corona. Lord Corlys anima a Daemon a viajar a los Peldaños de Piedra donde ahora gobiernan unos piratas liderados por el Benefactor de los Cangrejos (curioso nombre, sí). Los cangrejos, por lo visto, tienen muy mala leche y mucha hambre, así que esperamos que los próximos capítulos sean más sangrientos y desagradables, sentando las bases para una guerra que, por el ambiente, parece que mucho tarda en llegar.

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