Melendi hace feliz a un Wizink Center hasta la bandera.

Precisamente hace poco más de un año desde las entradas de este concierto llevan mirándome de forma golosa desde el fondo del cajón. La fecha llegó, y tal y como es típico con este tipo de acontecimientos, la fugacidad se la llevó. Eso sí, dejándonos unas imágenes y unos momentos para recordar para toda la vida. Ayer, día 17 de enero, Melendi puso fin a su gira “Mi Cubo de Rubick” colgando el cartel de “no quedan entradas” en el Wizink Center madrileño.

Luces apagadas, mi querida amiga llamada Adrenalina dijo hola en mi estómago y la emoción se presentó en forma de lágrimas inevitables. Creo que ver a uno de tus ídolos encima del escenario es indescriptible. Saltamos, todos a una, con “Tocado y hundido” y “Tú de Elvis yo de Marilyn”. La fiesta no había hecho más que empezar.

Las presentaciones y conocer a fondo al artista es uno de los grandes atractivos de sus conciertos. Hoy tenemos que dar las gracias a su madre, por ser premonitoria y darle alas a uno de los mejores compositores de nuestra música.

Fue una noche para celebrar que estamos vivos y que Melendi lleva toda una vida haciéndonos felices. Las clásicas canciones de siempre no quisieron faltar, y ¿acaso hay algo mejor para seguir levantando al público que con temas como “Caminando por la vida” o “Con la luna llena”’

Si algo me gusta de Melendi es la gran versatilidad, que a pesar de no tener una voz aterciopelada como él mismo dice, puede hacer casi cualquier cosa y muestra de ello es “Desde que estamos juntos”.

Hay canciones que te tocan el alma, pero aún más cuando conoces la historia detrás de esa letra. “Sin remitente” es una carta de despedida que se hizo el propio artista así mismo. Un acto de valentía, que hay que dar gracias por que haya salido a la luz.

También me hizo mucha ilusión volver a escuchar canciones que llevaban tiempo sin aparecer en el directo, como es el caso de “El amor es un arte”. La canción se vistió de gala para tan especial noche.

Bonito homenaje del cantante a sus hijas, pero también a todas las mujeres del mundo, haciendo referencia a esas que cambiaron la historia, dedicándolas una canción de lucha, que humildemente creo que no se le ha dado un reconocimiento a su altura. Bonito es ver a tanta gente cantando por la igualdad entre hombres y mujeres.

Si es cierto que me pareció curiosa la falta de canciones de este último disco, pues junto a “Sin remitente”, “Casi” también se sumó al baile. ¿Señal de nueva gira a la vista? Ojalá.

Está claro que los conciertos son únicos cuando es palpable la muestra de amor recíproco entre cantante y asistente. Llegó “Cenizas en la eternidad” y una constelación de globos iluminados encendió el Wizink Center, grabando a fuego una imagen para el recuerdo. Creo en la magia firmemente, en las lágrimas de felicidad que salen solas a ver la escena. Una imagen a la que transportarse el resto del año, donde huir los días malos y sonreír en los mejores. Creo que la fotografía habla por si sola.

Las últimas canciones, pese a que nos hubiese encantado vivir eternamente en esa noche, llegaron. Homenaje incluido para uno de los grupos que han marcado a Melendi y que este año han decidido colgar las guitarras. Y tras dejarnos toda la energía en “Lágrimas desordenadas”, una lluvia de confeti cerró la noche.

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