• septiembre 22, 2020 1:45 pm

Mi experiencia en el Tour de San Mamés.

Imponente gigante rojo, donde juega uno de los equipos con más historia del fútbol español, se erguía San Mamés delante de mis ojos, en una mañana oscura y lluviosa de Bilbao. No se si fue por el rojo brillante de sus gradas que me dieron la bienvenida, pero desde el segundo uno, quedé absorbida por la energía que se concentraba dentro.

Un tour en un estadio de fútbol no tiene el mismo sentido, si no hay un buen anfitrión. En el caso de mi experiencia junto a la de mis acompañantes, dimos con una persona dispuesta a descubrirnos todas las curiosidades del estadio además de dispuesto a ponerse en el lugar de los visitantes en cuanto a gustos futbolísticos. Cuando te descubren las curiosidades de un lugar así, es imposible no cogerle cariño al club.

Comenzando en el terreno de juego, pasamos al corazón del estadio para pasear por el vestuario, o sentirnos futbolistas saltando al campo por el túnel de vestuarios. Las increíbles vistas de los palcos o la tribuna presidencial pusieron fin a la visita.

¿El museo? Completamente inmersivo y moderno, proporciona al visitante una experiencia inolvidable. Se siente el aliento de San Mamés mediante pantallas o sonidos cuando tienes cara a cara los logros o la piel de temporadas anteriores en forma de equipaciones de juego. Un recorrido por toda la historia del club que logrará hechizar hasta a los menos amantes del fútbol.

La relación entre club y abonado es envidiable y se palpa en el ambiente.

100% recomendado.

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