• diciembre 8, 2021 1:24 pm

Delirium Nostri

Cultura con un toque muy personal

Miriam Rodríguez ruge con más fuerza que nunca en el Hipódromo de la Zarzuela

La música es un Ave Fénix, a pesar de que haya diferentes escalones siempre consigue sobrepasarlos y convertirse en más poderosa y brillante. La vida pone cada cosa en su lugar. Madrid le debía un concierto en el PlayPush Festival del Hipódromo de la Zarzuela a Marta Soto y a Miriam Rodríguez. Como dos planetas con diferentes satélites y estados vitales, hicieron una obra de arte cada nota que salió de sus gargantas.

El mundo echaba de menos el rugido de Miriam Rodríguez encima de un escenario. Pero ella ya no es un cachorro de León prometedor. La gallega domina la jungla (o el escenario, llámenlo como quieran) como nadie. La guitarra eléctrica es una afilada garra que como el látigo de un domador, alienta a las masas a su son.

El comienzo fue un dardo hasta el cielo, y su canción «Desperté» bajó la luna y toda una constelación de estrellas. De aquella concursante de Operación Triunfo solo queda el brillo en los ojos, su pisar es de reina del pop. Desde un primer momento el orgullo de ver crecer a su ídolo era palpable en cada aplauso de su público.

La Santísima Trinidad de la electricidad inicial fue sellada con el himno feminista «Hay algo en mi» y con el tan sentido «Más de lo que ves».

Pero la artista, estando al borde de la descarga eléctrica, le echó un poco de agua al fuego creado encima del escenario con «Home», un sencillo lleno de morriña hacia su tierra, Galicia. A esta, le relevó «La diferencia» un sentido abrazo musical que creó algún que otro nudo en las gargantas de los asistentes gracias a trozos cantados a capella.

La normalidad con la que la artista trata temas esenciales para la población la convierte en única en su especie. «De vez en cuando» que visibiliza la ansiedad y «No se quién soy», un difícil ejercicio en el que la artista se pone en la piel de un enfermo de Alzheimer, funcionaron como una cómoda manta hogareña en la que refugiarse cuando fuera de casa llueve a mares.

Tras una preciosa declaración de amor a sus fans en «Conmigo suficiente» que dejó clara la maravillosa sintonía que tiene con ellos, el concierto siguió cogiendo altura hasta límites insospechados gracias a «Lo haremos bien» o «¿Qué hacemos?». Fueron una perfecta asistencia al área de penalti que hizo que temas como «Qué hablen», «No vuelvas» y «Esa» marcaran gol por toda la escuadra, provocando que el público no quisiese marcharse.

Miriam Rodríguez es un regalo de la vida o quizá de la suerte. Ha sabido progresar gracias a su trabajo y hacer que los asistentes no pudiesen articular palabra. La belleza de la música no se puede describir, es inefable y a Miriam Rodríguez este adjetivo le queda como nadie.

¡Noche de poderío femenino!

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