Reflexiones de una fan: Malú

Estoy segura que vosotros también tenéis a esa persona a la que llamáis ídolo, la cual forma parte ya  de vuestras familias, aunque no llega a tener ni la más remota idea. Habláis todo el día de él y lo queréis, sí, porque pese a quien le pese, el amor de fan es una de las cosas más bonitas que puede existir. Se puede decir, que es parte de vosotros, tanto, que a veces, no lo exteriorizas, pues la mayoría de personas nunca llegarán a entenderlo. Yo también tengo a esa persona, y es Malú.

Cuando la gente me pregunta que cuando empecé a seguir a Malú, lo sitúo entre sus discos, Sí y Caos, pero ella estaba en mi vida desde mucho antes. Digamos que La Jefa es parte de una herencia familiar, y si tenemos que señalar al culpable, sería mi Santa Madre. Ella, inocente, fue la primera en darle al botón de play, para que nunca más dejase de sonar en mi casa, estamos hablando de “Desafío” mientras corría el año 2006. Mi madre, ya disfrutó de ella en directo, antes de que una fan loca como yo apareciese en el mundo, cuando las miles de personas que se congregan en sus conciertos, eran solo cientos. Osea, ¿casualidad? Ninguna.

¿Qué es para mi Malú? Uf… Pregunta difícil. Ella es una compañera de viaje, permanente y eterna. Y aunque suene a tópico, si lo tengo que resumir en una palabra, haría referencia al título de su último disco, mi “Oxígeno”.

Inocente de mí, allá por mayo de 2016, empezó la absoluta locura.  Concierto histórico, pues ella , seguía batiendo récords de venta de entradas, uno tras otro. Yo supongo que pensaba que sería un concierto más, pero ni mucho menos, ver por primera vez a Malú en directo me marcaría por los siglos de los siglos. A partir de ese momento me empecé a plantear si ella es un ser de este mundo, creo que nunca veré a diosa más grande encima de un escenario.

Obviamente, no fue la única parada que el Tour Caos hizo en mi vida, ni mucho menos. Toledo y el fin de gira en Madrid fueron las siguientes citas. Precisamente este último, le bauticé como el concierto de mi vida. Malú nos compone y nos descompone, una montaña rusa de emociones, la más perfecta. Nunca se volverá a repetir algo igual, pero está claro que mientras sea junto a ella siempre lo intentaría.

Luego llegó Oxígeno, el disco perfecto, en el momento oportuno. Desgarro, pero también luz. ¿Y qué decir? Jefa no dejes de componer.

El disco tuvo su gira, y a pesar de todo, tuve la oportunidad de respirar de ella, dos veces seguidas, sí, pero no sabéis cómo he agradecido que se me fuese tanto la pinza.

Malú es parte de mi historia, esa persona que sueño abrazar y a la que esperaré eternamente.

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