Swish swish, motherf*cker

Qué falta nos hacía una Miley Cyrus en el mundo. Una cantante que lleva años rompiendo las reglas de lo que está ‘bien’ y mostrando como es realmente, sin importar qué piensen los demás. Lleva por bandera la libertad y el feminismo y no podría ser mejor embajadora de la lucha de la mujer. Ahora lo refuerza con el lanzamiento de Mother’s Daughter que es, en mi  humilde opinión, lo mejor del año en la música internacional.

No es solo una canción, es un himno para el feminismo. Una canción que lucha contra esos estereotipos que cada día han de soportar las mujeres del mundo. Contra los que quieren decirnos qué hacer con nuestros cuerpos y con nuestras vidas y, para combatirlo, Miley opta por mostrar a mujeres poderosas que obtienen el protagonismo absoluto del video. Y sin miedo ni vergüenza logró posicionarse en los primeros puestos de YouTube, hasta que los jefes decidieron que era demasiado. Pero es que, ni por esas, lograrán callarnos. Miley ha colocado las primeras piedras de los pilares entre las estrellas y el siglo tecnológico de  una revolución que lleva años fraguándose y no va a frenar.

Y no, no quiero decir que sea la única artista que se atreve a hacer algo así, a luchar contra lo normativo o poner lo feminista en el top. Pero, sin duda, con el videoclip de Mother’s Daughter la lucha toma otro color, toma nueva fuerza. Una importante influencia como Miley Cyrus, quien lleva rompiendo muros desde 2013 acaba de plasmar que esto no termina, que hay mucho más que hacer…y que el muro no volverá a ponerse en pie.

Que todo el que piense que esto es obsceno, exagerado o desagradable, se de la vuelta y no mire. Pero que no intente rechazar la verdad, el como somos y el que esto no va a parar. Somos madres, hijas, LGTB+, amamos nuestros cuerpos y principalmente somos mujeres y orgullosas de ello.

Mother’s Daugther no va a marcar solo el antes y después en la carrera de Miley, sino que lo hará en todo el panorama musical de la mano de otras artistas que no se van a rendir en la lucha. Y que nunca estarán solas.

She came.

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