• septiembre 30, 2020 5:13 am

“Taquicardia” el capítulo más angustioso de la nueva temporada de Cuéntame.

Rara es la semana en la que no me paro a pensar en el gran poder que tiene la serie de Televisión Española, “Cuéntame” sobre todos los que la seguimos, no solo juntando a varias generaciones ante el televisor, sino inventando nuevas fronteras por las que sus personajes están dispuestos a pasar.

El pasado jueves vivimos de nuevo un capítulo de infarto, de esos que te levantas del sofá sudando por la angustia vivida. Si tuviese que definirlo en una palabra, sin duda sería inteligencia. Estamos muy acostumbrados a ver series y películas en las que la guerra es su principal protagonista y sus escenas están teñidas del rojo de la sangre. Cuéntame, lejos de alimentar morbos prefiere jugar con nuestra mente.

Toni queda raptado tras sobrepasar la frontera de Irak, y ahí tu piensas que el capítulo, y la angustia van a girar en torno al periodista, pero… estabas equivocado. Quizá las ficciones siempre se basan en ello, pero Cuéntame rompe los estereotipos otorgando el protagonismo a los grandes sufridores anónimos, la familia.

La edición es más que inteligente, intercala secuencias cortas de la guerra, dejándote siempre con ganas de más con la tensión mascada en la casa de los Alcántara, llevándotela al salón de la tuya. Condimentos esenciales para un capítulo brillante.

Una vez más, Antonio Alcántara sigue haciendo su magnífico papel de profesional en sacar de las casillas a cualquiera, queriendo adquirir más protagonismo en sacar a su hijo del embrollo en el que está metido. Además, como metáfora de los sentimientos del espectador ante esta entrega, se ve de nuevo achacado de sus problemas del corazón.

No hay puntada sin hilo, ni un momento de calma para tomar aire por los pulmones, y aunque trama secundaria y breve del episodio, María pierde a su sobrina, mientras ves como el carro se va deslizando por la calle. Ya lo que faltaba…

No quiero terminar el artículo sin reflexionar sobre dos cuestiones:

En primer lugar, Toni una vez más, es el ejemplo del periodista vocacional, que desborda pasión por lo que hace. Es muy fácil que aquel que siente vocación por esta profesión se vea reflejado en él.

Este capítulo, es para reflexionar los conflictos internacionales. Pues vemos, que unos niños, desde la inocencia y la ilusión por cruzar a un mundo de oportunidades, son capaces de solucionar en un santiamén en lo que las instituciones se ven incapaces. Y me diréis, esto es ficción, pero… ¿No habría que escuchar más a nuestros pequeños?

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