• julio 29, 2021 12:19 am

Delirium Nostri

Cultura con un toque muy personal

(TBT) Animales Fantásticos y dónde encontrarlos: estirar el chicle hasta límites insospechados.

Haberme introducido en el mundo de Harry Potter en el último año hasta las venas, creo que ha sido una de las pocas cosas salvables de este 2020. La saga, significa enamorarte de las almas de cada uno de los personajes, aunque, querida Hermione Granger, he de decirte que siempre serás mi amor platónico. Llegar al final de las películas tras una maratón intensa, significa un vacío existencial para el fan, por lo que tirarme a la piscina de “Animales Fantásticos”, era algo que pasaría algún día. Vengo a compartiros mi experiencia.

La película comienza con la llegada de Newt Scamander a Nueva York. Este, un inglés con pinta de rarito, llega acompañado de sus animalitos, algo traviesos, que se escapan de su maleta. Si es cierto, que empecé simpatizando con ellos, como quien dice, llegué al film pisando con el pie derecho, pero, a mitad de película te das cuenta que sólo estás ante una película destinada para hacer el taquillazo del año y no calar en las personas, por varias razones:

La película está formada por dos líneas paralelas que se tocan al final de la película. Por un lado Scamander y sus amigos atrapando animales a la fuga como si se tratase de Pokémon Go. Y por otro un joven script manipulado por un mago corrupto, que de pronto se convierte en un obscurial que arrasa con medio Nueva York. Hecho de menos las subtramas de Harry Potter que dan lugar a teorías locas. Una fusión de contextos, no hubiese venido para nada mal para producir un mayor interés en el público. Pues, da la sensación de collage a medio acabar, destinado a seguir alargando y alargando la trama.

La película tiene un exceso de efectos especiales que llegan a parecer innecesarios: demasiada agresividad para ser solamente la primera parte de esta nueva ramificación.

Otro objeto de crítica es que la figura del malo: Grindelwalt. Está demasiado desdibujado, por el contrario que el omnipresente Voldemort, que, a pesar de aparecer mínimamente en las primeras películas, plasma su energía de principio a fin.

Al comienzo, parece que la supuesta “Caza de brujas” representada treinta años antes de la llegada a la presidencia de McCarthy al gobierno de EEUU, va a dar un mayor juego en la historia. Sin duda, es un camino sin salida. Podía haber sido una excusa perfecta para meter más drama al fuego.

A pesar de estar filmada 16 años antes de la primera película de Potter, la imagen de la mujer está mucho más perjudicada, asociada siempre a un hombre, no tan valiente ni poderosas como Granger, Bellatrix o la señora Weasly.

Pero, para que no os llevéis una imagen de mi de hater de la vida, tengo varios puntos positivos que destacar.

Lo primero y lo más importante, es que, a pesar de tratar con animales salidos de la imaginación, está concienciando sobre la importancia del cuidado de los animales en peligro de extinción, siendo el ser humano su peor enemigo.

Y aunque suene a tópico, la excelente recreación de la época, tanto a nivel de escenarios, como de vestuario.

Espero quitarme este mal sabor de boca con la segunda parte del film, que, por si aún no lo sabes, ya ha llegado a Netflix.

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