‘Toy Story 4’, sencillamente espeluchante

Tras casi una década ha vuelto la saga que acompañó a toda una generación en su infancia. Los que hoy son llamados “millennials” crecieron con películas como Toy Story, las cuales se alejan de lo tecnológico y nos abrazan con los sueños infantiles que todos teníamos. ¿Quién no se imaginó nunca que sus juguetes favoritos cobraran vida? ¿O no ha tenido como mejor amigo a un juguete? Porque, aunque los tiempos cambien y ahora las tablets sean la nueva forma de entretenimiento para los peques, siempre dormirán abrazados a un pequeño peluche o muñeco que les protege en la noche.

Toy Story es una de esas sagas que consigue reunir en la misma sala de cine a la misma cantidad de pequeños que de adultos y lograr que nadie se aburra. Aunque parezca que la originalidad está terminando y que no da para más la saga, esta logra mostrarnos una historia que bien pueden vivir unos juguetes o unos seres humanos.

Su argumento principal es que Bonnie, la nueva niña de los juegutes ha comenzado su nueva etapa en el cole y allí (con ayuda de Woody) logra crear a su nuevo mejor amigo: Forky, un tenedor sacado de la basura. Bonnie se encariñará pronto con el, dejando de lado al resto de juguetes. El problema es que Forky deseará a toda costa volver a la basura pero se verá impedido por Woody, quien quiere cuidar de su niña pase lo que pase. Sin embargo el tenedor consigue volver a la basura y se separa del resto, seguido por Woody quien intentará traerle de vuelta. En este loco viaje que vivirán encontramos diferentes sensaciones: el ser un muñeco viejo, perdido, que ya no se siente necesario o, por el contrario, ser uno que nunca ha tenido cariño y necesitar a un niño para sentirte valorado y a la vez cumplir su misión como juguete y ayudarlo.

El personaje de Gabby Gabby mostrada en un inicio como “la mala” es también un reflejo de la sociedad. El rechazo a lo viejo, lo inservible y que asusta es mostrado en este nuevo personaje. Gabby Gabby secuestra a Forky y pide a cambio la voz de Woody, su aparato para funcionar. Si lo consigue la muñeca obtendrá la oportunidad de ser amada por un niño o una niña. Este nuevo rescate por parte de Woody, algo a lo que nos tiene acostumbrados, será el más duro y sentimental para él. La película toca además el tema del amor, en todos los sentidos. El querer estar con esa persona (o juguete en este caso) especial pero que algo lo impida y el tomar finalmente la decisión que podrá cambiar tu vida para siempre.

Estas películas siempre han aportado un factor social y Toy Story 4 no es menor. Quizás esta sea una de las películas más maduras de la saga, con un final que hace pensar que será la última vez que veamos a nuestros amigos reunidos. Y, aunque eso sea cierto, el buen sabor que deja esta última entrega debería de dejar satisfecho a todo el que se haga llamar fan.

Lo mejor: El ataque espeluchante

Toy Story 4 ha conseguido sacarme las lágrimas pero de la risa. Sus dos nuevos personajes Bunny y Ducky son el dúo que necesitabamos, los que logran la carcajada en los momentos de “tensión”. Solo diré que no os marchéis en los créditos, que aún queda lo mejor de la película en ellos.

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Y con orgullo diré que no tiene ningún punto negativo. Si hay que decir que, comparada a Toy Story 3, se queda corta, pero eso no hace que esta película sea mala. No es la mejor, pero tampoco la peor. Quizás tiene algunas cosas que mejorar, pero nada a recalcar negativo. Es de esas películas que puedes ver dos veces seguidas en el cine, que te seguirás riendo igual.

Hacen falta más películas como Toy Story 4, que traigan de vuelta al niño interior de todos y nos hagan olvidar los problemas del día a día. Larga vida a los muñecos que se comportan como humanos y nos hacen sentir niños de nuevo.

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