Una apocalíptica Mónica Naranjo deja a Madrid completamente loco .

La vuelta a los escenarios de Mónica Naranjo era una fecha que llevaba meses apuntada en el calendario, en letras fosforitas, porque sí, apuntaba a ser uno de los grandes eventos del año, y si, no ha fallado. Era uno de esos conciertos para unir a muchas generaciones bajo un mismo techo, y en mi caso una de esas “herencias” que me ha dejado mi madre.

Vestida de blanco, como si fuese un hada madrina, nos demostró que las musas también pasan nervios, pero pronto se dejó atrás, pues el público la añoraba y no tardó en arroparla con sus vítores. Prometiendo ser una noche por y para su público, la musa desapareció del escenario, para dar paso a sus músicos.

¿Alguna vez habéis pensado en cómo sonaría una banda de rock y una sinfónica juntas? Pues que me perdonen los más religiosos, pero este acompañamiento a la grandiosa voz de Mónica  es lo más parecido a una experiencia espiritual que he tenido en mi corta vida. La fiesta acababa de comenzar, y “El amor coloca” fue la encargada de ser la maestra de ceremonias.

De forma cronológica, y empezando a tocar esas grandes canciones que llevan toda una vida acompañándonos, llegó “Desatame”. Ahí comenzamos a desgastar nuestros pies, aunque no tardamos mucho en dejar de pisar el suelo, pues la cantante ya nos había llevado al cielo madrileño.

Si algo me mata y me apasiona de los conciertos, son esos giros drásticos, del paso de la quema de adrenalina a tener el corazón en un puño. La artista, sabe cómo transmitir ese dolor plasmado en las letras y así lo hizo con “Empiezo a recordarte”.

Noche de reivindicaciones, por supuesto, la cantante no dudó en defender el empoderamiento de la mujer, y “Pantera en libertad” fue la encargada de ponerle música.

Mónica Naranjo es la cantante que denominaría “perfecta”, moldea con su voz las notas como si fuese el mejor pastel posible, dando show, pues el gran registro que abarca me parece sobrenatural y ejemplo de ello fue “Sobreviviré”.

Una de las cosas que durante el concierto me he apuntado en “Mi libreta mental” para destacar en esta crónica, es la perfecta sintonía que existe entre la cantante y sus fans, que se ha ido fortaleciendo con el país de los años, con los cuales nos hemos ido uniendo más y más gente. Ella es intensidad, ama mucho, y bien, como “Perra enamorada” que no quiso perderse tampoco la cita. 

A continuación, llegó una de mis debilidades del repertorio, “Europa”. Momento donde la epicidad rompe la barrera espacio-tiempo, y te es imposible comenzar a pensar si lo que estás viviendo es real o una escena digna de cualquier película. 

Tras repasar algunas de las canciones de su último disco “Lubna”, llegó el momento para volver al presente y cantar las nuevas incorporaciones al repertorio. La primera de ellas fue “Tú y yo y el loco amor”, donde la cantante no dudó en reivindicar el amor libre, además de una bonita declaración de amor a la persona que la llevó a escribir esta canción, Ana Milán.

A pesar de que el el concierto parecía decir adiós, el público estaba dispuesto a seguir disfrutando de su diva, por lo que la cantante no dudó en volver a salir al escenario, y acompañada solo por una guitarra eléctrica, nos regaló una versión de “Volver al amor”. Muestra clara, de que con cualquier acompañamiento es capaz de ponernos el bello de punta.

Anoche, tuvimos una visita muy especial desde el cielo, pues el espíritu de Camilo Sesto, estoy segura que estuvo presente en algún lugar del Winzink Center. Un homenaje digno para una leyenda con uno de sus grandes éxitos “Vivir así es morir de amor”.

A pesar de que me hubiese gustado que el concierto no terminase nunca, “Libre amar”, puso el broche de oro a una noche única, culminándola con una gran fiesta, poniendo Madrid completamente patas abajo.

En estos momentos, y cómo ya dije en twitter, si alguien conoce el antídoto para superar semejante concierto, que me lo pase, pues va a ser una noche que difícilmente caerá en el olvido, de esas que contaré cientos de veces a todo aquel que se pase por delante. Ojalá hubiese podido retener el tiempo, porque si algo tengo claro, es que la cantante me ha robado un poquito de mi (claro, y yo encantada de dárselo).

Gracias por volver Mónica, te echábamos de menos.

 

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