• junio 19, 2021 7:49 pm

Delirium Nostri

Cultura con un toque muy personal

Vanesa Martín vuela por el cielo de Madrid en el inicio de su gira

Silencio, la poesía habla desde el desgarro de una voz que es viento del sur y creadora de infinitos. Madrid contiene el aliento mientras Vanesa Martín abre las puertas de su gira “7 veces sí” cantando a capella y con gran maestría “No te pude retener”. Fuerte baza para un comienzo.

A continuación “Inventas” se apoderó del escenario. En apenas una canción, demostró lo que iba a ser el hilo de todo el concierto: un sonido lleno de calidad gracias a una banda muy completa y una voz a la que no hace falta añadirle adjetivos.

La arena desgarradora de su voz caló el alma con “Te has perdido quién soy” , pero también nos subió a las nubes con “Nunca me conoció”. También, rescató en forma de pequeños regalos canciones que nunca habían viajado de escenario en escenario como “Mejor no mirar atrás”.

Las canciones remueven cuando de sabe la historia que hay detrás de ellas como por ejemplo “Seis puertas” o “Despedida y cierre”. La primera una canción Surrealista fruto de una ensoñación de la que Dalí estaría muy orgulloso. La segunda, un grito de guerra que pide un cierre a aquella relación (que no amor) tóxica.

De la grandeza, llegó la intimidad. Con sólo una guitarra y la magnífica compañía de un cello, creó un fuego candente. Ejemplo de ello fue “Inmunes” aunque también el clásico “La quiero a morir”.

Tras un pequeño parón para cambiarse de vestuario y en el que sus músicos hicieron vibrar al público llegó un momento clave. El huracán titulado “Llega el momento” tuvo una magnífica acompañante: Lola Índigo. La chispa andaluza revolucionó y puso patas arriba al escenario. ¡Benditos sean esos artistas que hacen saltar los corazones!

Como medicina para el alma “Polvo de las mariposas” nos hizo creer en la magia de la emotividad. Aunque, si hablamos de vuelos, “Caída libre” no hizo honor a su nombre, sino que levantó en un salto enérgico a todo el Wizink Center.

Tras cantarle el cumpleaños feliz a su manager, la noche cerró el telón con “…Y vuelo”. Un viaje sin billete de retorno al cielo de Madrid.

Una noche para quitarse de pensamientos agotadores fruto del día a día para contemplar a una referente, que con gran humildad y con tinta de verdad, es capaz de escribir la historia del pop español.

Gracias Vanesa, volveremos a vernos.

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