• junio 25, 2021 6:51 am

Delirium Nostri

Cultura con un toque muy personal

Vuelve Cuéntame (Temporada 21): Emociones de todos los colores.

La nueva temporada de Cuéntame prometía sembrarnos todo tipo de emociones. Ya que, además de continuar con el movido 1992, han alcanzado nuestros días llegando al caótico 2020.

Aunque en este primer capítulo, no vemos mucho de lo referente al Covid, pues solo es una dosis introductoria, es bastante emotiva. Se centra en la figura individual en el mundo sanitario: una María Alcántara madura. Muestra en su mirada la angustia y el desgaste provocado por tanto trabajo.

El trabajo de caracterización ha sido casi sobresaliente. En lo positivo, encontramos a Imanol Arias (Antonio) y a Ana Duato (Merche) envejecidos de una manera excelente. Pero, a los señores de vestuario se le ha escapado un gran detalle, pues quitan a la pequeña de los Alcántara en plena jornada de trabajo, es decir, en mitad de las urgencias de un hospital desbordado por la crisis vírica, la mascarilla. Una gran irresponsabilidad mires por donde lo mires.

Parece que las próximas entregas nos van a dejar tocados, ya que aparentemente 2020 marcará el fin del infinito Antonio Alcántara.

Como estamos acostumbrados, hay una pizca de adrenalina y misterio, que en esta vigésimo primera temporada hará temblar los cimientos de Viajes Milano (empresa familiar). Todos conocemos ese imán tan surrealista de los Alcántara para atraer problemas. Pero, sin él, la serie no tendría el mismo sentido ni la misma chispa.

Cuéntame es una serie muy fidedigna al pensamiento de la época en la que se desarrolla, pero también motivo para encender mi mecha reivindicativa.

En primer lugar, esto es debido a la manía de cortar constantemente las alas llenas de libertad de Merche en la que se ve encerrada y obligada a estar continuamente bajo la sombra Alcántara. Parece que su historia ya está escrita y sus hijos no hacen nada por que ella sea feliz sino que son los barrotes de la cárcel que la apresa.

Por otro lado está Inés, la eterna castigada y condenada al fracaso amoroso. Se avista en el horizonte que el barco LGTB de la serie se va a hundir en poco tiempo. Echo en falta valentía por parte de la televisión pública para mostrar una relación lésbica potente y sin estereotipos.

La más guerrera, Débora, le escupe toda su verdad a Toni Alcántara (su marido). Una metáfora que nos hace reflexionar sobre el significado de la pareja, pues es una responsabilidad de dos y uno solo no puede tirar del carro.

Tanto en 2020 como en 1992, los Alcántara van a dar mucho que hablar. Aquí te contaremos nuestro punto de vista.

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