Blas Cantó, elegancia encima del escenario.

Nueva noche en la que he vuelto a disfrutar de la maravillosa voz de Blas Cantó. De nuevo mi teoría sobre que dos conciertos no son iguales aunque sean del mismo cantante se volvió a cumplir, pues se superó por completo siendo un concierto lleno de sorpresas.

Colmenar Viejo esperaba con ansias la llegada del artista a su auditorio, pues desde hacía varias semanas el teatro había colgado el cartel de no hay entradas. Un público de todas las edades posibles, que demuestra que Blas es un experto en la asignatura de traspasar corazones con su música.

Un aplauso resonó en el auditorio, cuando los músicos entraron en el escenario, con una estética más que elegante que demuestra el enorme respeto que tienen por su trabajo. Canciones como “No volveré a seguir tus pasos” fueron las encargadas de abrir el espectáculo, todo un temazo para abrir boca y para hacer que el público lo diese todo en los primeros minutos del concierto.

Siempre he pensado que Blas es el rey de las versiones de Queen, y una vez más lo volvió a conseguir, con una espectacular versión de “Somebody to love”, ganándose de esta forma al público más adulto. Estoy segura que allá donde esté Freddie Mercury está orgulloso del cantante. Tenemos un digno heredero entre nuestros músicos.

También hubo momento para emocionarse, pues cantó “Algo más”, canción dedicada para su madre. El artista le dirigió unas bellas palabras para la que él denominó “el amor de su vida” que demostraron la enorme sintonia que existe entre ellos y conquistando los corazones de todas las madres presentes.

Volvimos a aquel 2013, cuando Vanesa Martín escribió para Auryn “Me gusta”, en mi opinión una de las mejores canciones interpretadas por el grupo. Desde la sencillez de puesta en escena, nos puso a todos la piel de gallina. Es impresionante como el artista ha crecido en su vuelo en solitario.

Cambio de vestuario y el ritmo del concierto cambió por completo, haciendo algo solo permitido para gigantes de la música. Blas consiguió poner a todo el público en pie para bailar “Back to the 80´s”. No consigo explicarme a mi misma como un artista puede cambiar tanto de registro, desde la dulzura a todo un animal de escenario.

Como toda una musa apareció en medio del público Daria, que junto a la voz de Blas nos regaló una espectacular versión de “Shallow” haciéndonos olvidar por completo la versión original de Lady Gaga y Bradley Cooper.

El cantante nos dejó sin palabras cuando se abrió por completo ante nosotros cantando “Desde mi infierno” y “Si eres tú…”, expresando todo el dolor de intentar volver a retomar una relación. Con interpretaciones así te hace sentir el protagonista de sus canciones.

Finalmente “Él no soy yo”, y la versión de “Mi asignatura pendiente” fueron las encargadas de poner el broche de oro a la noche. “Él no soy yo”, es ya todo un himno, esa primera piedra en la historia de Blas Cantó, ahí dónde empezó todo y del cual van a surgir mil de himnos más, porque el artista no es de este mundo. Y “Mi asignatura pendiente”, toda una traca de emoción, que lo que me hace pensar es que querido Blas, yo vivo mejor en la tierra porque tú, tu voz y tu clase estáis en este mundo.

Los conciertos acústicos de Blas Cantó deberían de ser una “asignatura obligatoria” para todos aquellos amantes de la música. Un ambiente único, donde solo se puede respirar elegancia. Acompañado de su banda, que en mi humilde opinión es de las mejores que he escuchado nunca, consigue transmitir esa exclusividad y tocar el cielo. Ay amigos… Tenemos entre nosotros un genio. Estoy segura que de aquí a unos años presumiré de haber visto a Blas Cantó encima de un escenario, pues él mientras, ya será leyenda.

Blas Cantó, una estrella caída del cielo.

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