Gracias Miriam Rodríguez por tu verdad. Todos a escuchar “La dirección de tu suerte”.

Hola todos, veía conveniente comenzar este artículo presentándome, desnudándome y quitándome de eso que se supone que implica escribir en un medio como este. Sí, soy estudiante de periodismo e intento llevar esta web con la mayor de las corduras, pero creo que hay veces que merece la pena que la fan se coma a la profesional, aunque siempre intento que esta tenga cabida, hoy tenía que estar al 100%. Supongo que al igual que muchos de los que estáis leyendo mis palabras en este momento, me tiro horas y horas esperando a las puertas de los conciertos de Miriam Rodríguez y siguiendo sus pasos desde hace casi ya dos años. Por lo tanto, si consigo transmitirte la mitad de los sentimientos que me recorrieron la piel anoche cuando escuché el disco por primera vez, creo que habrá sido un gran logro para mí, y si no eres fan y he despertado una mínima curiosidad en ti, creo que el objetivo está más que cumplido.

Una vez dicho esto, vamos allá con el disco. Pues el pasado viernes 3 de abril, Miriam Rodríguez publicó su segundo trabajo, “La dirección de tu suerte”. Todo un regalo para los que somos sus fans, pues a pesar de los tiempos de oscuridad, no ha querido dejarnos más tiempo sin él. Lo que deja claro que tiene un corazón de oro. Lo abrazaré día tras día, y sin duda será un rayito de luz.

Aún con la piel de gallina, los sentimientos a flor de piel y sumida en la explosión de mariposas que te regala el fenómeno fan, me dispongo a hacer una segunda escucha de esta maravilla. Recordarte, que puedes encontrar en los enlaces incrustados a este artículo los referentes a “Desperté” y “No sé quien soy”.

“Que hablen” tras el primer single creo que es un toque de atención, por ponernos poéticos es el interruptor de parada al mundo. Cuando ella suena poco más importa. Es un rayo que parte en dos, almas. Siempre, desde pequeña, fui de baladas épicas que me elevaran hasta los cielos, esta es una de ellas. Pero esta tiene un punto que la hace diferente a los demás, lo primero es el mensaje, sí, estoy sola, esta situación me duele, pero que la sociedad diga lo que quiera: Soy fuerte. Creo que define perfectamente lo que es Miriam, lucha a contracorriente, y la victoria de la formaleza. ¿Y el otro rasgo que marca la diferencia? Pues que la que en su momento era mi ojito derecho de la academia de OT, poco es de aquel sonido que sonaba en 2017, ha crecido de una manera sobrenatural, siendo La Promesa del pop en español (las mayúsculas son intencionadas). Y por cierto, ese final envuelto en guitarras eléctricas mientras que la gallega nos fulmina con notas imposibles vocalmente, es IDEAL.

Si necesitabas un respiro después de haber sacado sobre la mesa el paquete de pañuelos, estás de suerte, pasamos a hablar de “No vuelvas”. El pop británico está plasmado, y el buen rollito inunda mi habitación, mientras mi pie golpea al ritmo el suelo, deseando que sea de día y el mundo despierte para poder subirla el volumen mientras salto por la casa como fan que no anda muy en sus cabales. La cara más polifacética de la artista sale a relucir. Me gusta esa “chulería” (en el buen sentido de la palabra) tan de verdad, tan transparente para relatar la historia. Y de nuevo, ese empoderamiento presente.

Ya que he empezado este artículo sincerándome, me gustaría seguir manteniendo ese nivel de claridad entre tú y yo. Y sí, estoy esperando a que algún alma caritativa nos de la letra “Home”, mi inglés es bastante básico. Pero al final la música no entiende de idiomas, y te llega pese a que no tengas ni papa de ese idioma. Tiene ese aire nostálgico en las guitarras. Su voz es el mejor hogar.

Tengo que decir que “Esa” es una de mis debilidades, con ese ritmo que parece querer decirnos “aquí estoy yo y he venido para quedarme”. El tema ideal para dejarnos la voz durante la gira de este disco. Sin ningún tipo de enredo o filtro, se marca una letra autobiográfica. Esos fechazos tan directos son los que provocan que se abran corazones de par en par, sin apenas llamar a la puerta. ¿Pero acaso puede existir alguien que se resista a temazos como este?

Cuando piensas que el nivel de intensidad no puede llegar a un grado mayor, llega “No fui yo” y rompe la atmósfera o lo que quiera que haya más allá. Las teclas del piano, me seducen, me absorben y me enloquecen, mientras que este tema se mete dentro de ti. Pero, estamos ante ese tipo de canciones, tocadas por una mano mágica, las almas se cambian, y vives la historia que Miriam te está contandoen tus propias carnes, por lo que te termina doliendo y emocionando.

Estamos ante canciones atrevidas y valientes, en muchos aspectos, pero sin duda, “De vez en cuando” puede ser la más en estos aspectos. Muy pocos cantantes se atreven a poner el tema de la ansiedad encima de la mesa, sin florituras ni metáforas que te puedan evocar a otra idea muy distinta de la original. Otra que se suma a la lista de debilidades, pero claro, al final van a acabar por serlo todas y cada una de las canciones que componen semejante bomba de relojería. Será como un chaleco salvavidas para todos aquellos que sufran de ello, no me cabe duda.

Por el mismo toque cañero, que te hace vibrar y volar, nos presenta “Dos extraños en la ciudad” para terminar con otra balada al más puro estilo internacional, “Alone with you”.

Sacar una conclusión con palabras se me hace difícil. “La dirección de tu suerte” es mi corazón a mil por hora. Un paso de gigante, de una persona que con apenas 23 años suena a llevar toda una vida encima de un escenario. Directa y única. Ha encontrado su sonido, pero este siempre estuvo ahí, solo tuvo que recurrir a lo que es vivirla en directo. Ahora para siempre lo tendremos recogido en estas diez canciones que me transladan a las noches de locura y afonía.

Gracias Miriam.

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