Melendi nos toca el corazón y nos deja con la boca abierta con su nuevo disco “10:20:40”.

La fecha ha llegado, después de meses esperando, el nuevo disco de Melendi ha llegado a nuestras manos. El disco se titula “10:20:40” y fue publicado el pasado 29 de noviembre.
Puede ser que no entienda de música de una forma muy técnica, pues no llego más allá de lo que me mueve el corazón y me emociona, y sí, este disco está en esa onda. Melendi sigue manteniendo su gran capacidad compositiva, y no se si solo en mi manera de verlo, pero en este disco da un paso más allá con algunas letras densas y dignas de analizar.
El compositor, une todas sus facetas en este nuevo proyecto con diversos estilos, mostrando que es un artista más que polifacético. A pesar de ello, lo podríamos catalogar como un disco “muy de cantautor”.
La primera canción, “El ciego”, ya he hablado de ella, pero me gustaría añadir algo más pues es una canción para mi inconexa con el resto del disco, pues no se asemeja en nada al resto y tampoco logra establecer una simpatía en el que escucha a pesar de tener muy buena letra.

Sinsabores tras la nueva canción de Melendi.

Si hay una cosa que me apasiona en la música del asturiano, son esos microrrelatos que nos ofrece en los tres minutos que puede llegar a durar una canción, que paran el tiempo y te adentran de lleno en lo que él relata. Esto fue algo que dejó de lado en su pasado disco, “Ahora” y de nuevo lo retoma con “Una noche para siempre”. Un medio tiempo que relata un amor de una noche, vivido con una gran intensidad y que perdura en la memoria.
“Sin remitente”, es un tema que encaja perfectamente en el estilo del anterior disco, que prolonga en este. No hace falta más que una guitarra para encogernos el corazón, de una balada para una despedida como esta, la letra ya brilla por si sola.
Continuamos para encontrarnos con “Tan tonto como tú” de la cual ya hablamos anteriormente, si quieres leer nuestro análisis, lo puedes leer en el siguiente enlace. Sin duda, para mí, una de esas actrices principales del disco.

Melendi nos presenta un adelanto de su disco, y vuelve de lo más cañero.

Del mismo corte de “Sin remitente”, escuchamos “89 grados Fahrenheit” toda una declaración de amor hacia una mujer que parece estar lejos del alcance del protagonista de la canción que se debate entre tener los pies en el suelo o estar soñando. Si hay algo que me llama la atención, es su estribillo, ¿qué significará 11:00 am, 89 Grados Fahrenheit?
Acompañado de un piano, dando un toque mágico, nos hace tocar el cielo con “La chica perfecta”, a la que le añade un toque un poco urbano recitando varios versos, que lejos de molestar da una riqueza exquisita a la canción. Una declaración de amor idílica y perfecta.
Otra de mis debilidades de este “10:20:40”, es “Hace falta un milagro”, suena a directo y a saltar como si fuese un mañana. Hace una introspección en sí mismo para argumentar no poder olvidar un amor. Es digna de ser coreada como en un Winzik Center.

Melendi estrena “Casi”, todo un reto compositivo.

“Ni amor ni tontería” es la gran sorpresa del disco, con un estilo dance que nos hace recordar la música de ese estilo de décadas pasadas. Lo pies se mueven solos a su compás.
Todos los discos del asturiano, culminan con un gran temazo a modo de traca final, en esta ocasión, se trata de “Síndrome de Estocolmo” donde denuncia las tradiciones que nos hacen ser prisionero en esta vida e impiden nuestra felicidad.

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