Bajo una Plaza España a sus pies, dos grandes divas de la música latina conquistaron el Orgullo de Madrid. La elegancia y el poder se convirtieron en sinónimos necesarios para establecer la locura en un día de reivindicación del amor y de la diversidad. Mon Laferte y Lali fueron precisamente eso: pasión a raudales.
Mon Laferte fue la encargada de ser la primera en saltar a las tablas. Vestida de un rojo más que vibrante, sirvió show. Con sensualidad, desglosó las principales canciones de su carrera artística, destapándose los ojos ante un público que no paró de corear todas y cada una de las canciones, como los mejores coristas posibles. Además, finalizó su intervención con una espectacular versión de “La Nave Del Olvido”.

Por su lado, Lali vibró de otra forma, con el hambre en los ojos, similar a la mirada de un león enfurecido. Bailó como sino existiera un mañana, pero también derrochó carisma vocal. Reivindicó alto con “Fanático”, pero también nos regaló una auténtica oda al amor propio con “Soy”. Además, tuvo la compañía de “Miranda!” en el escenario. ¡Hechizante!
