Leire Martínez es esa voz que siempre suena en el momento perfecto. Es un viaje al pasado, pero también un deseo de seguir creciendo junto a sus melodías en el futuro. En Brava Madrid, fue el salto eterno y la fiesta ante el logro de ser uno mismo.
Leire es el arañazo de una auténtica leona, cuyo rugido son las notas de «Mi nombre». Una vez más, puso las pulsaciones a mil desde el principio del show, para derivar en un auténtico viaje musical con «El último vals» como maestra de ceremonias.
Celebrando el amor, y reivindicando la paz, lo fuimos todo en canciones como «20 de enero», «La Playa» o «Rosas». Sin duda, estos temas cobrarán un nuevo sentido en el fin de gira del próximo 17 de abril en el Palacio de Vistalegre de Madrid.
Y sí, el próximo concierto, «Será Diferente», pero las cometas siempre volarán por el cielo.
