Veinticinco años en la música se dicen pronto, pero realmente son como un cofre del tesoro, en el que se contienen las historias de miles de personas en forma de partituras. Todo ello tomó forma en el reencuentro de Alex Ubago con su público madrileño.
La Riviera se dejó la voz, desde los primeros compases, como una manta en mitad del frío. La complicidad se dejó ver en canciones como «Hay que ver», «Ahora que no estás» y «Viajar contigo», donde las miradas se volvieron totalmente transparentes.

Sin duda, el amor más puro se elevó a la máxima potencia en una especial noche de miércoles, muy lejos de su habitual peculiaridad semanal. Cogimos oxígeno bebiendo de la pura historia musical de nuestro país, en un broche de oro como «A gritos de esperanza» o «Sin miedo a nada».
Los presentes se llevarán para siempre tatuada esta inolvidable noche.
