Los azulejos son un elemento histórico de la construcción. En su interior, historias de generaciones han sido retratadas, mientras otras muchas las observan con admiración. Así es el caso del nuevo disco de Álvaro de Luna, el cual ha llegado a nuestras manos con un regalo adelantado de navidad.
Las guitarras son el hilo conductor de este disco, tan carismático como una huella que perdura en el cemento de la calle. Gracias a este recurso en la producción, es capaz de mecer nuestras emociones como si sus historias fueran las nuestras. Sin duda, ayuda a engrandecer su siempre hechizante voz.
Pero si hay algo que me enamora profundamente de este disco, son las historias. El artista sevillano nos plantea el amor como un viaje filosófico. La desesperación se choca la mano con el amor más profundo, para regalarnos la historia de principio a fin de un recuerdo sentimental. La búsqueda es el hilo que nos mantiene enganchados como la mejor de las series.
