La sonrisa en el ángulo perfecto, ese al que sólo se llega cuando has vivido una noche épica, de esas que podrían entrar en un libro de historia, salvo que no es uno cualquiera, sino el tuyo propio. Así fue como salieron los asistentes al concierto de Malú en San Sebastián de los Reyes.
Malú es esa estrella bajada del cielo de Madrid, de esas de las que se tiene la fortuna de compartir «oxígeno». Es esa amiga a la que recurrir como abrazo reconfortante y ese reflejo de super mujer al que anhelas asimilarte.
El concierto fue de esos que te hacen colocarte unas alas para sentirte un poco más libre. La artista tocó por primera vez las canciones de su nuevo disco «Quince» en Madrid. «Todo sabe a ti» fue sinónimo de adrenalina en los primeros compases del show.
Ella fue la belleza de las verdades sobre la mesa que te hacen celebrar, pero también la de la tirita sobre el corazón. «Guerra Fría» o «Aquí», fueron el claro ejemplo de ello. Tan íntimas como una charla cara a cara con quién sabes que va a recoger tus emociones como si fueran las propias.
Porque así es Malú, una leona de rugido inquebrantable, que según pasan los años, más potente es emitida su seña de identidad. Y es que si algo tuvo este concierto, fue un regalo en forma de arcoíris emocional. Saltamos, sí, pero también lloramos un poquito. Y entre la oscuridad de «Aprendiz» o «Ausente» brotamos como flores al sol en el final de «Como una flor».
