La música es el vehículo perfecto para transportarte a otros lugares sin despegar los pies del suelo. Anoche, La Sala del Movistar Arena fue, sin duda, una buena muestra de ello. Nia nos sumergió en una romería con un destino claro: manifestar el espíritu de las Islas Canarias en el corazón de Madrid.
Nia arrancó todas esas malas vibraciones fruto de la cotidianeidad desde el comienzo. «Malayerba» fue una auténtica declaración de intenciones que activó nuestras articulaciones. Casi sin darnos cuenta, fueron hechizadas por la voz de la ganadora de Operación Triunfo 2020.

Este concierto fue un regreso a casa. La artista homenajeó a aquellas personas que persiguen sus sueños muy alejados de los suyos y sin duda, se convirtió en la bandera metafórica de que todo si se lucha, se logra. Y sí, un poquito si bailamos llorando. Incluso cuando la artista logró acompasar todas las caderas de los presentes desde la pista de la sala.
El «Palosanto» desató la suerte en forma de pulsera, y la noche finalizó desatada por un salero que nos supo dulce en una cálida noche otoñal.
