• abril 23, 2024 11:04 am

Pastora Soler se queda a vivir en el cielo de Madrid con su «Libra Tour»

Dicen que uno siempre vuelve a los lugares en los que fue feliz, a los que puede llamar hogar. Los conciertos llenos de luz y sentimiento son mi sitio en el mundo. Y permitidme la osadía de hablar en primera persona, pero anoche, en el concierto de LA VOZ (o lo que es lo mismo Pastora Soler) encontré que muchas de mis cicatrices en forma de canción estaban más que cerradas y en muchos versos encontré las claves de mi futuro.

En la cercanía de un Wizink Center reconvertido en teatro, Pastora Soler fue grande a la par que supo mirar al alma de cada asistente para atravesarla con sus canciones.

Al desnudo, la artista sevillana logró desatar, con una oda apasionada a Madrid, una auténtica corriente nerviosa por las pieles del público, el cual descubrió que hasta la capa que recubre la cabeza puede ponerse de punta.

Pastora tenía una misión en la pasada noche de domingo: ser un auténtico faro de luz con temas como «Te diré que sí» o «Amiga». De esta forma, nos sentimos como barcos encontrando tierra gracias a la función de este elemento marítimo.

Posteriormente, Conchita apareció por el escenario para regalarnos una preciosa colaboración en «Lo que siempre me callé». En este tramo del show también pudimos vivir una maravillosa reivindicación LGTBIQ+ en «Que hablen de mí».

Con la humanidad por delante, Pastora fue musa y respaldo para aquel que necesita una mano en el hombro y un «tú puedes» susurrado al oído. Ejemplo de ello fueron «Respira», «Te despertaré», «Rascacielos» y «La tormenta».

Una nueva colaboración nos regaló ilusión posteriormente. Gonzalo Hermida y su canción «Si tú me abrazas», protagonizaron un momentazo en el que el cantautor reconoció haber cumplido un sueño.

Instantes después, Pastora dejó libre su raíz andaluza y por un momento pudimos viajar hasta la Comunidad Autónoma en canciones como «Ramito de violetas», «Arráncame» o «Se nos rompió el amor». Además, en esta fase su voz abrazó la de otra andaluza de bandera: María Peláe.

A la recta final del concierto, se le sumaron un par de lágrimas en cada ojo, las cuales no pudieron evitar salir a saludar a la cantante sevillana en «Quédate conmigo» y «La mala costumbre».

Y del cielo de Madrid hasta nuestro corazón, Pastora Soler firmó una nueva noche de excelencia vocal y elegancia.

Laura Salas

Soy fan, luego existo

Por Laura Salas

Soy fan, luego existo

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