Heidi ha regresado a la gran pantalla con una nueva aventura. En esta ocasión, cuando recibe una invitación para pasar el verano junto a Clara en la costa, un pequeño lince entra en su vida. Con la ayuda de su inseparable amigo Pedro, se sumerge en una aventura para devolverlo a su familia. Además, deberá de luchar contra la ambición de un empresario que pretende colocar un aserradero en la zona.
Sin duda, es una película apta para todos los públicos. Por un lado, apela al fanático de toda la vida, con una alta dosis de nostalgia. Los patrones originales de la serie se conversan y esto le hace grande. Y, por otro lado, consigue atrapar a los más pequeños de la casa, con un desarrollo comprensible y dinámico.
Aunque, para mí, el gran acierto de la cinta es como intenta inculcar a los más pequeños el amor por la naturaleza. Enseña la importancia de respetar el hábitat de los animales para un buen desarrollo de la vida cotidiana y como mediante las decisiones políticas esto puede verse perjudicado.

