Disfrutar del mismo concierto dos veces en 24 horas, y sentirlo como dos paisajes totalmente diferentes entre sí, es un acto sólo protagonizado por grandes de la música, esos que están destinados a estar inmortalizados en los libros de historia. Así fue el tercer concierto de Dani Fernández en el Movistar Arena, dentro de su Tour «La Insurrección».
El artista manchego lo dió desde el primer segundo, con una mirada firme, que también hablaba sin palabras, siendo puro brillo. En conclusión, la noche de ayer fue una conversación cómplice entre el artista y 17 mil amigos.
«Todo cambia» fue el pistoletazo de salida para una velada en la que poco tocamos el suelo, y cuando lo hicimos, fue para coger impulso y seguir saltando como sino existiera un mañana. La unidad entre desconocidos, en canciones como «Cariño suéltate el pelo» o «Bailemos», me hizo creer en ese mundo mejor que promete «La Insurrección».
Una noche más, estuvo acompañado por grandes amigos, los cuales dejaron grandes escenas de admiración. Junto a Iván Ferreiro interpretó «Oaxaca» y junto a Nil Moliner el siempre eterno «Soldadito de Hierro».
Cómo si fuera una escena digna de película, la noche se terminó entre luces apoteósicas, confetis vitalistas y voces roncas.
