A orillas de un Manzanares donde el frío nocturno apretaba y las terrazas de Madrid se vaciaban a toda prisa, la capital no daba tregua. Pero bastaba cruzar las puertas de La Riviera para entender que dentro se cocinaba otra cosa muy distinta. Cristina Vela, artísticamente conocida como Juicy BAE, traía el calor andaluz dispuesto a caldear el ambiente en la noche madrileña. No era una cita cualquiera: un año después de reventar la Sala But con triple fecha para presentar El secreto, la sevillana ponía el punto final a la gira del álbum en la capital, sin olvidarse de las canciones de su último EP, Perreando a escondidas.
Quienes han seguido su trayectoria, desde que dejó la carrera de Diseño de Moda en tercero y se mudó a Barcelona para apostar por su proyecto, saben que Juicy no entiende de medias tintas. Pisó el escenario con la actitud de quien ya no tiene que pedir permiso a la industria. Desde el primer compás, tomó el control con una presencia magnética, demostrando que la dureza y el mensaje no se pierden por ir en tacones.
Frente a la comodidad del autotune plano, Juicy BAE defendió su directo con el empaque musical orgánico que lleva definiendo este último año: batería en vivo, una guitarra afilada y un cuerpo de bailarinas que elevaban la vibra en cada nota.
El nivel de la noche se disparó cuando el escenario empezó a llenarse de sus colaboraciones. El primer gran estallido llegó con la aparición de Recycled J. El príncipe de Carabanchel saltó al escenario para cantar “Jealousy”. El público, consciente de que este tema rara vez asoma en los setlists, coreó cada barra de la dupla Madrid-Sevilla con complicidad absoluta.
La energía no bajó un solo milímetro. El punto más sudoroso de la noche lo puso l0rna. La reina del punto acompañó a Juicy para romper la pista con “Chin chin”, el tema de Perreando a escondidas que ha marcado el ritmo de la escena este verano. Pero si alguien quería rap, el cupo quedó saldado con Hoke. El valenciano pisó La Riviera para reventar los altavoces con «Bitch», desatando uno de los momentos más celebrados por un público completamente entregado.
El concierto fue un balance perfecto entre la crudeza del trap, el descaro del reggaeton y un r&b de pura vulnerabilidad donde sonaron temas de sus anteriores trabajos como “La última vez” o “Por ti”. Juicy BAE demostró que su ambición musical dificulta que la encasillen en una sola etiqueta, y quizás sea precisamente esa su mayor virtud.
Cuando las luces de la sala se encendieron y el humo comenzó a disiparse, la sensación general entre los casi 2.500 asistentes era unánime. Lo vivido en La Riviera no fue un concierto más en la agenda de la capital. Fue la consagración de una artista que pasó de acumular millones de reproducciones en Spotify mientras seguía trabajando en la sombra, a estar en la cúpula del urbano español. Con un discurso propio y una autenticidad radical, Juicy BAE demostró que, sencillamente, juega en su propia liga.
