• enero 28, 2022 11:10 pm

Delirium Nostri

Cultura con un toque muy personal

La última balada en directo de José Luis Perales

José Luis Perales Wizink Center

La historia de la música refleja en sus renglones canciones inmortales que familias enteras han hecho suyas. Pero, poco se habla de los ojos cristalinos que dejan las despedidas de los grandes cantantes. Cada mirada dice adiós a su manera al artista que acompañó cada uno de sus instantes vitales. Unos aplauden de pie emocionados y afligidos por ser la última vez que dedican este solidario acto a su ídolo. Otros, tratan de esquivar con la vista a sus padres situados en el asiento contiguo para no caer en un llanto familiar, mientras tragan saliva continuamente.

Este es un pequeño párrafo que describe la despedida de José Luis Perales de los escenarios, celebrada en el Wizink Center madrileño el pasado 22 de diciembre, tras dos años de demora provocados por el Covid.

Con una sencillez abrumadora explicó en forma de verso que las despedidas nunca fueron fáciles. Pero, aún quedaban muchas canciones que regalar a un público entregado, como por ejemplo «Me llamas». El conquense con una mirada al infinito logró levantar a los 12.000 asistentes con tan solo dos canciones. ¿Cuestión de magia o de maestría?

Tras reflejar una escena típica de la historia española con «Doña Asunción», Perales miró al pasado para cantarle a «su primer amor» con forma de instrumento musical «Celos de mi guitarra».

A la fiesta se sumaron viejas conocidas que el artista ha regalado al patrimonio histórico de la música en español. Estos sencillos fueron popularizados por otras grandes voces, como por ejemplo, «Y le llamaban loca», lanzado a la fama por El Consorcio o «Qué no daría yo» que Rocío Jurado hizo suya con su indiscutible seña de identidad.

El polifacético cantante no dudó en dar el pistoletazo de salida a la Navidad con su reconocido villancico. Además, homenajeó a las nuevas generaciones con «Qué canten los niños».

El punto y final a este histórico concierto lo puso un sincero gesto de humildad reflejado en la mano de Perales en su bolsillo izquierdo. Un trio de ases como «Un velero llamado libertad», ¿Y cómo es él? y «Te quiero» pusieron la chispa a un final rematado por «Balada para una despedida» a guitarra y voz.

Con un paso lento que arrastraba la emoción de una exitosa carrera llevada desde la más pura humildad y una mirada nostálgica hacia el público, José Luis Perales se despidió de su carrera escenográfica pero el final de su legado nadie será capaz de fecharlo. Aún queda Perales para rato.

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