Un rayo encendió el cielo, y la batalla de la música contra la lluvia comenzó, para terminar la noche firmando la paz y fundiéndose en una sola cosa, como si fueran una nueva corriente artística. Esto sucedió durante el concierto de Pablo López en las Noches del Botánico.
Los verdaderos genios son aquellos que pueden hacer magia con muy poco, que se presentan al público con las palmas de las manos hacia arriba y saben narrar nuestra vida mejor que nosotros mismos. Así dio el pistoletazo de salida a una noche de ensueño con «No me arrepiento».
Pintando de luz una noche nubosa, estableció una perfecta dicotomía, donde salimos a jugar como niños con el pecho abierto. «El Niño del Espacio» y «La Niña de la Linterna», formaron parte de este capítulo.
Además, también hubo tiempo para presentarnos a nuestras nuevas compañeras de vida. «Me voy a escapar» me robó el alma, para que a continuación sonara en el sitio perfecto «Lo Saben Mis Zapatos». Sin duda, es de esas canciones que provocan que las imágenes de nuestra vida pasen por nuestra mente, como si formaran parte de una película.
Con el público como perfecto corista, el malagueño voló como perfecta «Mariposa» entre el público, para gritar como himno que es «Tu Enemigo». Fuimos dolor y gloria en «El Patio» y tocamos el cielo libre de Madrid en «Suplicando».
Gracias Pablo, por hacernos olvidar y centrarnos en lo que más importa: vivir.

