Vetusta Morla vuelve a Valencia con canciones nuevas y un mensaje de libertad

Vetusta Morla vuelve a Valencia con canciones nuevas y un mensaje de libertad

El 9 de octubre, Vetusta Morla regresó a Valencia ante más de 14.000 personas. Su debut en el Roig Arena, dentro de «Gira de vuelta. Canciones de ida», tenía un detalle que invitaba a mirar con atención: el escenario estaba distribuido como su local de ensayo. Los seis músicos compartían un espacio que acercaba al público a su manera de tocar juntos.

Fue una de las cosas que más me gustaron de la puesta en escena. Esa distribución permitía observar al grupo completo y fijarse en cómo encajaban los instrumentos. Había algo cercano en la imagen de los seis reunidos alrededor de la música, incluso dentro de un recinto de esas dimensiones.

El concierto comenzó con «Mi colección de duelos», «Bailar en Beirut», «De alguna forma» y «Si vuelves». Cuatro canciones nuevas para abrir una gira de regreso. Me pareció una buena decisión empezar por ahí, dando espacio a lo que están preparando y a la curiosidad de escucharlo por primera vez en directo.

Después llegaron canciones como «La deriva» y «Golpe maestro», recibidas con entusiasmo por el público. El repertorio fue alternando esas composiciones conocidas con otras por descubrir. Esa mezcla dio variedad a un concierto en el que la energía del grupo se sostuvo tanto en las canciones nuevas como en las que ya forman parte de su recorrido.

En mi caso, disfruté especialmente «Finisterre», «Puñalada trapera», «23 de junio» y «La Virgen de la Humanidad». Me gusta la fuerza rítmica de «Finisterre» y «Puñalada trapera», esa manera de hacer avanzar una canción desde la percusión. «23 de junio» tiene una melodía más reposada, que permite escuchar a la banda desde otra emoción. Y «La Virgen de la Humanidad» reúne mucho de lo que me atrae de Vetusta Morla: el peso del ritmo y una voz que puede sonar firme sin perder sensibilidad.

Uno de los momentos más emotivos llegó cuando Pucho habló de libertad. Se refirió a la posibilidad de utilizar el escenario para hablar de asuntos importantes y mencionó a Mari Carmen, la mujer desalojada en Madrid. También defendió una Palestina libre. Mientras hablaba de estos temas, se emocionó hasta las lágrimas.

Me quedo con lo concreto de esa intervención. La libertad de la que hablaba tenía relación con personas y situaciones que nombró delante del público. Verlo llorar mientras lo contaba fue una de las imágenes que más me impresionaron del concierto. Sus palabras ocuparon un lugar propio en una noche en la que había mucho que escuchar entre las canciones.

En el bis llegaron «Consejo de sabios» y «Copenhague». La última canción fue «Los días raros», después de más de dos horas de música.

DANIELA ARANGO

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