Emilia, durante su primera noche en el Movistar Arena, nos demostró que las divas pueden generar un terremoto con su pisada y derretir corazones con su mirada felina, pero que también son humanas emocionándose ante el cariño ajeno.
La noche comenzó como el inicio de un videojuego, tirando de la nostalgia tan característica de la era «MP3» de la cantante argentina. Entre brillo, fuego, carisma y color, «Exclusive» y «Facts» dieron el pistoletazo de salida a la noche. Además, tuvo constantes interacciones con su público, al que no dudó en agradecer su espera en este caluroso día de finales de primavera. También dos fans tuvieron la fortuna de bailar con la argentina, y nos dejaron locos con sus tablas encima del escenario.
Aunque la adrenalina tuvo una constante importancia a lo largo de la noche, también hubo momentos para mimar el alma. Armada de su guitarra, emocionó y conquistó al desnudar su alma al describir los diferentes tipos de amor: en «cielo en la mente» describió el amor propio, en «como si no importara» el de pareja, en «Guerrero» a sus padres y en «A_100_km» a sus fans más fieles. Para disfrutar esta última canción, se bajó al público para cantarselo a los ojos.
Las sorpresas llovieron en la recta final, y además de cantarnos una canción inédita, «Carita Triste» hizo acto de presencia. La trilogía de fin de fiesta fue «BLACKOUT», «La Original» y «No se ve». Jamás hubo mejor forma de terminar un show.

