• octubre 23, 2020 6:42 am

La Llamada el musical: “La música hace milagros”


Desde que vi la película quise ir a ver el musical y hay que ver “la plasta” que he dado con ir. El sábado pasado me salí con la mía y acabé sentada en una de las butacas del Teatro Lara.

Dispuesta a dejarme llevar, una banda de música en directo subía al escenario. Ya me han ganado pensé. Punto muy favorable que el directo no esté acompañado por una base grabada si no por músicos, que dan ese punto de “concierto” cada vez que era el turno de alguna canción.

Si la parte musical de la obra se lleva una muy buena nota, la parte actuada ya ni os cuento, arrancando risas hasta a los más serios y como dicen los propios Javis (directores): “es la alegría de encontrar aunque sea por un segundo tu lugar en el mundo”.

Como no quiero haceros spoilers, pues aún estáis a tiempo de ir a ver semejante espectáculo vamos a analizar a los actores.

Para empezar voy a hablar de Nerea Rodríguez, la protagonista y por qué no decirlo una de mis principales razones para asistir a la obra. Pues si ya sabía que la extriunfita puede llegar a notas imposibles, dudaba de si la daría el aprobado a su actuación. Pero la catalana demostró que su futuro más próximo puede ser encima de los escenarios con una buena actuación

Angy Fernández es la encargada de reencarnar a Susana. Espontaneidad pura encima del escenario, pareciendo que Susana es una prolongación suya. Chapó.

Con decir que Paco Arrojo es la voz de Dios en el musical ya lo he dicho todo. Bello de punta. Cada vez que hacía acto de presencia entre las butacas parecía que un ser sobrenatural había venido de visita al Teatro Lara.

Si yo ya era fan de Roko antes de entrar al teatro al salir lo fui mucho más, su voz brilla con luz propia. Muy sorprendida con su actuación, que nos hizo reir a todos con su arte.

Por último, la madre Bernada o Alicia Orozco fue la encargada de arrancar las risas de todos los espectadores presentes.

En conclusión no dejes escapar este espectáculo, siéntate y déjate llevar, pues al fin y al cabo es inmersivo en todos los sentidos.

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