Ir a las fiestas de La Paloma, supone surcar las raíces del pueblo de Madrid. De forma paralela, dichas fiestas nos han ofrecido un auténtico viaje en el tiempo en la pasada noche. Sobre las tablas de las míticas Vistillas, Modestia Aparte conquistó con sus clásicos de siempre, a un público de todas las edades: familias, amigos y allegados se fundieron en un auténtico viaje emocional.
El grupo tuvo un directo digno de disco. La siempre inmortal voz de Fernando López supo dar en el lugar exacto en los que guardamos recuerdos, algunos de la adolescencia y otros en el coche con nuestros padres.
Porque sí, ellos no son cosas de la edad, son cosas dignas de la eternidad tan mágica que nos ofrece siempre la música.
