Sentarse a una mesa con un viejo amigo, es hacer que lluevan verdades en forma de historias, de ayer y de hoy. Anoche, Vanesa Martín convirtió el Movistar Arena en su casa y durante 2 horas y media, pudimos disfrutar de su poesía certera.
El concierto comenzó en un salto vivo. «Hábito de tí» y «De tus ojos», fueron las canciones encargadas de descorrer el telón. Entonces, se comenzó a jugar un partido de clase mundial.
Durante el espectáculo, pudimos ver brillar a Vanesa Martín en su máximo esplendor. Con un concierto perfectamente articulado, vimos cómo los «Lobos», faltos de hogar, encontraron en medio del bosque, el sitio perfecto sobre el que edificar vida. Y según el fuego calentaba a los presentes con su crepitar, los muros se derribaron, pues la malagueña no tiene techo.
Uno de mis momentos favoritos de la noche, fue cuando Vanesa subió a las alturas del Movistar Arena para encontrar en los ojos de los presentes el sentido de «Te has perdido quién soy». Aunque también el momento de intimidad con sus músicos, rodeados de flores en «Tenemos universo de sobra» o «Me Sucedes» junto a Samuraï fue inolvidable.
El final del concierto fue el claro ejemplo que para ganar hay que apostar. La cantautora se lanzó a la piscina rodeada de un grupo de bailarines y logró reinventarse siendo esencia. «He Sido» finalizó la noche por todo lo alto.

