Curro encontró su hogar en la noche del viernes, para desplegar las alas de su proyecto. Con una luz tenue, el artista reflejó su particular caos creativo para seducir a un público más que entregado a la causa en la Sala Maravillas del céntrico barrio de Malasaña.
Rodeado de instrumentos de cuerda, el artista logró ser todo sentimiento. Ascendió a los cielos de la capital, presentando las canciones de su nuevo disco “Dios dirá, Dios proveerá”. Con cada canción, entraba más y más a nuestro corazón.
Sin duda, fue el fiel ejemplo de un sueño cumplido.
