• septiembre 26, 2020 1:29 am

Justo antes de Cristo (Temporada 2): Esperaba mucho más.

Hace unas semanas, hablábamos de la primera temporada de Justo antes de Cristo. Las altas temperaturas, han convertido el visionado de las series, en el plan perfecto para pasar las tardes. Por ello, no me he podido resistir a ver la segunda temporada de la serie perteneciente a la plataforma de Movistar Plus, estrenada el pasado mes de marzo.

Muchas veces en este blog, he alabado las series cortas, tanto de duración como de número de episodios, pero en este caso, me voy a alejar un poco de este pensamiento. Pues, para ser una temporada final, este hecho, impide un desarrollo ideal de la trama, dando la impresión de que se ha quedado a medias y no termina de explotar.

El guion de la serie es conducido por un humor de cosas completamente absurdas, que hacen de ella una producción muy especial. Aunque, si esto era detonador para la primera temporada, en esta ocasión, se queda algo desdibujado.

Si esta producción, tiene encanto por algo, es por satirizar las costumbres de los romanos. En esta ocasión, los grandes maestros son el objetivo de la crítica, algo que, en nuestros días, vemos como una figura de la antigüedad gran prestigio. El protagonista, Manio Sempronio, tiene un discípulo bajo su cuidado. Muchos estudiantes, nos hemos sentido reflejados en el personaje interpretado por Julián López, que siente un verdadero aborrecimiento por aprender de antiguos autores completamente desfasados.

Una vez más Valeria (Cecilia Freire), destaca como el mejor personaje de la serie. En esta ocasión, mucho más empoderada que en la temporada inicial, toma las riendas del ejército, siendo completamente independiente de cualquier hombre. Su hija, Ática (Priscila Delgado), es un auténtico desafío contra el ideal de mujer de la época, dando una auténtica lección de vida y llevando desde las sombras la legión.

Me deja muchas dudas, la aparición de un brujo, que es capaz de ver el futuro, pero no un futuro cualquiera, sino el de hoy en día. ¿Qué sentido tiene que vea un McDonald? Pero, por otro lado, predice que Hitler dominará el mundo, mediante uno de los soldados que goza de un parecido físico con él bastante considerable. Varios de sus compañeros, le persiguen pensando que puede colocarlos en un buen lugar. Esta situación, sin duda, hará disfrutar al espectador. No desvelo el final de este personaje, pero me ha conquistado por completo.

Personalmente, me deja un sabor de boca raro,pues esperaba mucho más.

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