• noviembre 30, 2020 2:10 am

Delirium Nostri

Cultura con un toque muy personal

Vanesa Martín consigue tocar la perfección con “Siete veces sí”.

Estoy de acuerdo con muchos críticos musicales que han catalogado al último disco de Vanesa Martín como el mejor de su carrera. Me transmite un sentimiento de paz que me hace viajar hacia un lugar en armonía, pero con la crudeza de una realidad hecha poesía. “Siete veces sí”, nació el pasado 23 de octubre.

Puede parecer curioso e incluso algo contradictorio el nombre de la primera canción que te da la bienvenida al disco: “Despedida y cierre”. Pero, con solo unos minutos de escucha, te das cuenta de que no podía haber otra mejor. Es el resumen de una vuelta a la carretera, en la que el miedo se hace el dueño de las acciones del cuerpo. Poco a poco lo moldea, como una artesanía, para pulir semejante joya de canción. Se engrandece en los estribillos como musa.

Continuamos con “Llueven las luces”, es como un paseo de sentimientos con las luces de la ciudad como testigos. Induce a meterte en la historia, a vivirla en primera persona a flor de piel. Exquisita.

Tras dos viejas conocidas como “…Y vuelo” y “Salto mortal”, llegamos a “Me voy”, un lugar en el que las raíces de Vanesa te arropan y te rozan hasta la fusión con tu piel.

De la biodiversidad y de las vueltas de tuerca, nace la belleza. Tras la lentitud de un baile clásico como la anterior canción, llegamos a “Llega el momento”, con un estilo urbano. Tornado de mariposas estomacales explotan en el interior.

Por su parte, “Eterno” es una despedida con el más puro sello Martín, directa al corazón, con un crecimiento hasta las nubes.

La continúa “Tú no tienes que cuidarme”, una lucha cara a cara con uno mismo, con mucho rollazo, se desliza por los pies como corriente eléctrica.

“Todo cambia”, por su lado, es una canción, me atrevería a decir que casi de culto, de uso diario, que desprende historias y momentos, a las que la guitarra nos induce a volar. Hogar, pero a la vez incomodidad ante el paso del tiempo.

“La escalada” es el subidón final. El epílogo perfecto a un disco de matrícula de honor. Tremenda.

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